Don Pascual

Imagen: Pixabay

Me gustaba ir a ver a Pascual, el abuelo de Tania. Era un hombre muy leído y culto. Sus noventa y tres años le daban un porte especial. Su voz algo quebrada era aún sugerente… 

-¿De verdad crees que eres libre? Nadie elige su vida, ni ahora ni antes. 

– Antes en el pueblo nos debíamos a las decisiones de los padres. Entonces se tenían muchos hijos y de siempre, el mayor iba para militar y el siguiente para cura. Se les buscaba un sustento fijo. Como a las hijas, a las mas agraciadas se les buscaba un buen partido, a las menos se las encaminaba a la vida contemplativa, ya sabes como monja…

… Y quedábamos los pequeños, para los que apenas había más empeño que la propia supervivencia, el trabajo en el huerto, en el almacén de algún acaudalado indiano y los más afortunados hasta podían ir a la escuela, aunque no todos aprovechaban esa oportunidad. La vida nos hacía a nosotros mismos, no elegíamos casi nada y suerte si no pillábamos alguna enfermedad de esas que te llevaban al huerto, pero al otro huerto…

…Nosotros éramos catorce hermanos y cuatro murieron de pequeños, dos por enfermedad y otros dos por accidentes. Y otros dos en la guerra. A mi hermano Luisito lo atropelló un carro tirado por un buey. Y Carmencita se despeñó jugando al escondite, ya ves tú que fatalidad…

…Y mi hermana Angelita la más lista de todos, que emigró a Francia a vendimiar y se quedó sirviendo en una casa que mira tú por donde, era de unos señores de dinero y como Angelita era muy buena con la costura, se  la llevaron a París y la metieron en una casa de esas de ropa buena y cara. Recuerdo que cuando venía al pueblo las otras mujeres le cuchicheaban envidiosas a sus espaldas y Angelita las hacia rabiar y un día cansada de como la miraban, le mostró el liguero al señor alcalde y claro, acabó en el calabozo, que aquello fue un escándalo y luego Padre hubo de sacarla de allí y bien orgulloso que estaba de su hija…

…Y luego estaba Nicolás que fue preso político pero de los de verdad, no como ahora que llaman preso político a cualquiera… que le llevaron a varias cárceles por rojo y le dieron de hostias a diario. Y luego Nicolás ya con la democracia se afilió al Partido Comunista y llegó a ser alcalde del pueblo y un buen alcalde te aseguro y no porque fuera mi hermano…

… Y claro que no se hablaba con Ramón el mayor que era cura y del régimen franquista y que no hizo nada por echarle una mano ni por interceder, que eran tiempos en los que un cura valía su peso en oro…

… Y me acuerdo de Ruperto, que se metió a militar y le tocó en el bando republicano y fue de los últimos defensores de Madrid en las batallas de la Ciudad Universitaria y de Navalcarnero. Ellos sabían que si Madrid caía, la guerra terminaba pero nunca se rindieron y allí que se dejaron la vida y  fíjate tú que Ruperto tenía veintidos años solamente…pero si era casi un niño…

… No sé, pero no me acuerdo mucho de mis otros hermanos… que pena…

… Yo que era de los pequeños, me gané la vida en el huerto de Don Venancio y luego poniendo ladrillos y de paleta y hasta aprendí fontanería y era bueno de verdad, jejeje…y aquí me tienes con mi pequeña pensión  pero feliz en el pueblo, esperando que me llegue la hora de acompañar a Nicolás, a Angelita, a Nicanor, a Carmencita, a Ruperto…incluso al cabrón de Ramón…

-¿Oye Tania, tu crees que tu amigo querrá volver a visitarme, porque es que yo hablo mucho y además creo que entremezclo las historias, pero claro a mis años… aunque creo que le interesa y parece buena gente, aunque mira mucho su teléfono…

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

36 comentarios en “Don Pascual”

  1. Uau… me encanta. Cuánto tiene para contar la gente mayor y qué poco les escuchamos. A mí me encantaba que mis padres me contaran historietas de cuando eran jóvenes, me recuerdo sentada en las rodillas de mi madre y diciéndole: “Otra, otra”. Me daba igual que las repitieran.
    Muchas veces mi marido cuenta de su padre y sus tíos, todos nacidos en un caserío bastante aislado, y madre mía qué anécdotas…
    Abrazo 🙂

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  2. Qué sabios son los ancianos y algunos, puros autodidactas, todavía más. Y cómo se percató también de lo mucho que miramos el teléfono!
    Me ha emocionado mucho la historia de Don Pascual, me ha recordado a mi padre que tanto sabía sin haber pisado la universidad pero que sin embargo leía todo y más.
    Gracias, Carlos. Un abrazo

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  3. Ohhhh… que bueno . Tanto me da pena por no preguntar y tener poca interes a la vida de mi madre mientras estaba viva. Se fue muy temprano llevando consigo toda la historia de su dura e increiblemente complicada vida.Muy tierno es el texto. Gracias y un abrazo.

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  4. ¡Encantadores recuerdos de don Pascual, Carlos! Y. claro, ¡era inevitable que se preguntara cuánto le interesaba a Tania su conversación, si la observaba pendiente de su móvil! Muchas veces incurrimos en ese error, la atención hacia nuestros interlocutores debiera ser completa siempre, como muestra de respeto.
    ¡Un abrazo grande!

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  5. Precioso el texto, porque es eso exactamente lo que pasaba antes. Me separé demasiado pronto de mi abuela que tuvo una vida bastante ajetreada, con los años he pensado en todo lo que me hubiera gustado preguntarle y no lo hice, porque cuando era una niña no me interesaba y cuando fui mayor no tuve ocasión.
    A mi madre, con una relación fría, ya que he vivido poco tiempo con ella, no me atrevo a preguntarle muchas cosas pues no se presta a confidencias ni yo tampoco, la verdad… Pero tanto la una como la otra no llevaron una vida de lo más normal. Las dos se separaron de sus maridos en unos tiempos en los que eso no ocurría, las mujeres tenían que aguantar carros y carretas y las dos salieron adelante, a pesar de las zancadillas…
    Un abrazo.

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    1. La historia de don Pascual es parecida a la de mis propios abuelos y en efecto así era la vida de esas familias tan especiales. Te animo Estrella a que hables con tu madre, tal vez te lleves una sorpresa. Separarse en esos tiempos debió ser una experiencia tremenda y casi contra la sociedad en unos tiempos tan complejos y arcaicos. Fueron fuertes y eso seguro que te lo han transmitido a tí. Un abrazo grande.

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  6. Querido Carlos, siento muchísimo no haberte contestado antes. La próxima vez será. Una pena porque este relato es precisamente precioso y me hubiera gustado colaborar contigo, pero como ya te he dicho por e-mail casi no tengo tiempo de revisar mis correos, hoy te he encontrado por casualidad (estoy teniendo unos días durillos). Por favor, cuando queráis algo de mí, escribid en los comentarios de mis entradas, que me dejan un aviso en el móvil. Un abrazo enorme y enhorabuena por este maravilloso relato

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado el relato y por favor, no te preocupes, habrá otras ocasiones para que podamos colaborar. Seguro que sí. Tomo nota para una próxima ocasión.
      Un placer leerte y recibirte por aquí. Un abrazo y mucho ánimo y seguimos en contacto

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  7. Excelente y emotivo texto, parte de una historia reciente, pese a los años transcurridos y los cambios sociales. Es imprescindible recordar el pasado para valorar mejor el presente. Y de paso escuchar a los mayores que tanto nos han enseñado. Un abrazo.

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    1. Así es Miguel, en realidad no han pasado tantos años entre esas historias y la actualidad. Es verdad que los cambios sociales han sido inmensos, pero ese legado que nos dejan los mayores es una base fantástica para comprender lo que nos sucede ahora. Un abrazo Miguel.

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  8. Comparto lo dicho. La sabiduría de los ancianos, su mundo antiguo y reciente y sus experiencias que nos ayudan a situar las nuestras en su justa medida. Pero… por Dios, Carlos, ¿donde hay que firmar para llegar a los 93 con esa clarividencia? 😉

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    1. Así es Julio, consejos sabios de un mundo que es el sustento del nuestro y que nos debería hacer comprender mejor nuestra propia evolución social y grupal. La clarividencia de don Pascual es un lujo para todos.
      Un abrazo y encantado de recibirte de nuevo.

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    1. A mi también me ha gustado siempre escuchar esas historias, además cuando era pequeño mi abuelo las adornaba jajaja y para mi era emocionante. En este texto pretendo resaltar una España tan diferente pero de la que apenas nos separan unas pocas generaciones. Y es que hemos cambiado mucho.
      Un abrazo muy fuerte Mukali

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    1. Las historias son parecidas en un país de escasos altibajos en esos años. Lo mejor es comprender de dónde venimos y más ahora en esta época tan tecnológica en la que hemos de buscar sitio para las emociones.
      Gracias y un abrazo

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  9. Está muy bien. Sí, todo ese torrente de recuerdos, de experiencias. Una vida muy dura, sin duda eran otros tiempos, la muerte de tantos hermanos ya habla por sí sola. Muy bien narrado, el tema de las costumbres y moralidad de la época también. Sin duda, los mayores tienen mucho que contar.

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    1. De siempre me han gustado estas historias cuando se las escuchaba a mi abuelo. Es verdad que han pasado muchos años, pero no hay que olvidar como eran las circunstancias hace tiempo y las dificultades que existían en esos lejanos y oscuros tiempos. En efecto, los mayores tienen mucho que contar y nosotros mucho que escucharles. Un abrazo.

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  10. Son historias de verdad, de las de antes, de nuestros abuelos, de épocas pasadas y momentos añorados. Detalles que se guardarán en el alma. Me encanta amigo. ¡Enhorabuena! Y grande Don Pascual. Un abrazo

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    1. Exacto. Son de épocas pasadas pero en el fondo no ha pasado tantos años, tal vez varias generaciones pero es que la sociedad ha evolucionado muchísimo en los últimos 70 años. La evolución es buena por definición, pero hay valores que deberíamos luchar por mantener, porque son atemporales, no te parece? Un abrazo.

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