Mi amiga Irma

Imagen: Montalleri

En la terapia de relajación nos preguntaron sobre los momentos duros, vividos recientemente y en los que pensáramos de una manera recurrente.

Cuando me tocó el turno, expliqué que no me quitaba de la cabeza, la tragedia de Irma. Entonces saqué mi cajita y la abrí para que pudieran contemplar lo que sucedía.

-Vivimos ajenos a las tragedias que nos rodean, -les expliqué-, porque las arañas tienen ocho patas e Irma solo tiene siete. -¿No es suficiente tragedia? –pregunté-. 

Solo Paquito, Mendo y la Pelos me aplaudieron. Los demás me miraron incrédulos, incluso Martita se asustó.

Entonces don Nicanor, que es el terapeuta, me cogió la cajita, abrió la ventana y tiró fuera a Irma, diciendo que éste no era sitio para arañas…

Y claro en buena lógica, yo le empujé a él por la misma ventana.

Ahora a don Nicanor también le falta una pata y seguro que ya comprende mejor a Irma.

Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

33 comentarios en “Mi amiga Irma”

  1. Que poca empatía, don Nicanor sacó el título para cobrar haciendo oídos sordos de lo que escuchaba. Seguro que ahora, con su pata de palo, tocará madera, antes de volver a meter la pata, en sus clases de relajación 😂😂

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