Live Music

El ambiente estaba cargado, los camareros zigzagueaban entre las pequeñas mesas redondas. Esperé pacientemente sentado, sin más compañía que mi bebida. El viejo y agradable local de Greenwich Village, tenía un toque decadente, añoranza de un pasado mejor.

Salió el grupo, un cuarteto excepcional que interpretó dos temas, tras los cuales, él entró en escena entre los aplausos del público. Con su voz contundente saludó y acto seguido comenzó con una versión sublime de “Summertime”, que me resecó la boca, pero no el alma. Continuó con “Blue train”, “Footprints” y otros temas que me hicieron vibrar.

De ahí en adelante estuve levitando musicalmente al ritmo de su trompeta y de mis copas. Y por fin, nos obsequió con una desgarradora versión de “So What”, mi tema favorito.

Al terminar la actuación le eché todo el valor posible y me acerqué a la barra donde se encontraba con su gente, y superando la dura mirada de varios de sus acompañantes, me presenté y me dio la mano con energía obsequiándome con una apacible sonrisa.

Hablé con él apenas un minuto, tiempo suficiente para recordar siempre el momento. Salí del local. Hacía mucho frío, la ventisca dificultaba andar por las calles de Nueva York.

Tenía apenas veinte años y había gastado todos mis ahorros en este viaje, pero ya en mi habitación, me dí cuenta de que nunca volvería a tener una noche así.

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

31 comentarios en “Live Music”

  1. Hay algunas locuras de juventud que con el tiempo forman parte de las cosas más sensatas que hemos hecho nunca, por lo mucho que aportaron. Buena historia la del post y no digamos la música que lo acompaña. Supongo que hablas del Blue Note. Un abrazo.

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    1. En efecto, el mítico Blue Note, local que tomó el nombre del sello discográfico creado en 1931 y que hace referencia a la “blue note” característica del blues y que muestra su expresividad. No sé si son locuras, pero a veces es imprescindible hacer lo que uno siente.
      Un abrazo Miguel

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    1. Bienvenido al blog. Por los temas y la pista de la trompeta pudiera ser Miles Davis, aunque al incluir Blue Train hablaríamos tal vez de Coltrane y su saxo. El jazz es imaginación. Dejemos correrla. He descubierto tu blog hace poco y es una auténtica enciclopedia musical. Yo solo soy un aficionado. Un abrazo.

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  2. Esas sensaciones al escuchar música en vivo y en la que los artistas ponen tanto sentimiento son simplemente indescriptibles. Me alegro mucho de tu experiencia y espero poder vivir algo parecido en alguna ocasión. Un abrazo.

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    1. Asi es, dejan un recuerdo para siempre. La mezcla del jazz, el ambiente cargado, la copa, el frío exterior, todo contribuye en conseguir una atmósfera irrepetible.
      Bienvenida al blog y gracias por comentar.
      Un abrazo.

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