El impulso

El corazón se detuvo un instante junto a mi respiración.

Acababa de llegar y su presencia más intuida que vista, recuperó mis latidos y el aliento de otra persona más joven, más insegura e impulsiva, un desbordado sentimiento por saberlo todo de esa entropía apenas mencionada.

Cualquier comentario, cualquier excusa, un post-it con mi extensión y teléfono particular. Ahí queda: nada queda porque nada hay. Sólo la admiración de su presencia, en su forma de caminar, desde su voz y palabras, por la risa que aprecio en aún pocos y breves momentos y cruzados que quisiera detener y prolongar.

El corazón y la mente, generalmente indiferentes, caen por un tobogán hacia lo desconocido, otra vez solos y aventureros, locos y asustados, en un irrefrenable espejismo plagado de áridas realidades y certezas de lo imposible, lo que no puede ser no puede ser y además es …

Apenas puedo retener su cara en mi pensamiento, su olor aspirado se escapa como el agua entre los dedos. Los días pasan y nada ocurre, ni debe ocurrir.

Pero me sigo sorprendiendo como una loca adolescente a mis años, mientras pugno por mantener una distancia suficiente mutuamente digna y respetuosa.

Total ¿Quién soy yo para irrumpir/interferir en la vida de nadie? ¿Quién es él salvo un perfecto desconocido? Y a pesar de ser consciente de mis limitaciones y carencias, quiero transgredirlos antes de que la vida pase y sea otra vez tarde y de nuevo nunca.

autora: RiverSue        http://riversueside.blogspot.com.es


Foto: Hope 1886 George Frederic Watts   http://www.tate.org.uk/art/work/N01640

Primavierno

La primavera visitó el invierno hace unas semanas. Lo suficiente para que los almendros floreciesen.

Y claro, el invierno ha devuelto con cortesía la visita, al inicio de la primavera. Lo suficiente para que los almendros pierdan sus flores.

Hace apenas unos días, mientras se hacía el café y después de tomarme mi medicación para la alergia primaveral, corrí la cortina de la terraza y me llevé esta sorpresa.

Más allá de lo anecdótico, la naturaleza sigue su ritmo a veces alocado pero seguro que lógico.

Ya lo dijo Aristóteles “La naturaleza no hace nada en vano”.

Creo que deberíamos tenerlo muy en cuenta…

Decisión correcta

Abrió la puerta y reconoció el lugar, todo estaba como lo dejó, aunque comido por el polvo. Recordó algunas risas y alegrías compartidas, pero también las penas y el dolor de la mentira y de la traición.

Quizás de haberlo sabido, hubiera actuado de otra manera, pero la ignorancia ofrece una inquietante seguridad. Además su decisión es firme, mañana va a tomar el inhibidor selectivo cerebral de la enzima pkm zeta, que le recetó el médico virtual en la visita holográfica de hace tres lunas.

Al salir de la casa, se preguntaba como pudieron vivir sus ancestros conservando siempre en el cerebro las sensaciones de dolor, de tristeza, de desasosiego.

Ahora en el año 2.117 es todo más sencillo pero y hace 100 años, ¿cómo sería? Fuera la esperaba su vehículo.  Subió y dio las órdenes a su droide doméstico para el despegue.

foto: https://viagem.catracalivre.com.br

Sinceridad

Tras apenas unos minutos de charla, se desató la pasión más desenfrenada entre besos, jadeos y manos que cercaban las zonas más sensibles e íntimas de sus cuerpos.

Entonces ella jadeando, preguntó “¿en tú casa o en la mía?”

Y él le respondió, “mejor en la tuya, que la mía la tengo hecha un cristo”.

foto: http://melmccree.com/

Pasiones sin red

Amadeo Farrocatti venía de una saga de trapecistas de varias generaciones. Amadeo estaba nervioso desde que se descubriera que uno de los anclajes que sujeta la barra superior desde la que se colgaba, estaba sospechosamente flojo. Fue en una revisión aleatoria cuando se descubrió. El personal de mantenimiento juró que el día anterior el anclaje estaba perfectamente sujeto.

Aunque el propio sindicato obligaba a los trapecistas a trabajar con red para evitar daños en caso de accidente, Amadeo, siempre hacía un último número después de recoger la red, para asombro y deleite de su público.

Amaba el riesgo y estaba muy seguro de si mismo, pero había descubierto algo que no le permitía concentrarse correctamente. Después de meses de sospechas, había averiguado a través de un detective privado, que Marcella su esposa tenía una relación con uno de los miembros del grupo de equilibristas rusos, un joven robusto y atractivo.

Amadeo confiaba completamente en su gente y sabía que el fallo del anclaje no había sido casual. Esa tarde, cuando se disponía a hacer el último número, dio instrucciones exactas para que no le quitaran la red.

Cuando el anclaje se rompió y Amadeo cayó sobre la red, supo que su intuición le había salvado la vida. Al fondo del escenario entre bambalinas, Marcella y su amante ruso, no podían creer lo sucedido.

 

Amigo León

Mirabas a los ojos con tu cara bonachona, eras tan buen compañero y tan paciente con todos. A veces aguantabas algún pequeño grito, pero lo comprendías porque eras un poco despistado y además en el último año habías perdido algo de vista y oído.

Otras veces provocabas sutilmente, cuando querías subir a la cama y pese a la negativa que recibías, tú testarudo, te quedabas mirando con fijación y mucha paciencia hasta que ella te hacía el gesto para que subieras y bien que lo hacías bribón, de un salto, a pesar de todos tus achaques.

A veces le parecía incluso ver una mueca de sonrisa en tu cara.

Paseando por el parque se te veía feliz, recibiendo con paciencia los saludos de otros compañeros más jóvenes, dejándote acariciar por los niños, o simplemente tumbado descansando del paseo y muy pegado a ella cuando se tumbaba a leer. Y que decir de tu pasión por nadar, allá donde hubiera agua, allá que te metías como un experto.

Antes dije que eras paciente y mucho. Permitiste encantado sus abrazos cuando la tristeza le invadía y jamás hiciste un mal gesto, siempre te dejabas abrazar, acariciar y achuchar, quizás porque te dabas cuenta de que ella te necesitaba y por eso no le fallaste nunca.

Se que te echa mucho de menos, eras muy importante en su vida y lo sigues siendo.  Hace unos meses que te fuiste, pero dejaste una huella muy grande, amigo León.

Muchas gracias “pañero”.

pd: yo te conocí solo unos meses León, pero siempre hicimos muy buenas migas desde tu primer lametón. Dedicado a AMC

Ajo

“Sigue no pares, dame duro, síiiii, ahhhhh” “toma, aquí tienes, ohhh”

¡¡¡ Corten !!! bramó Joe el director. “Por favor señorita ponga algo más de empeño, está usted follando, no pintándose las uñas. Y tú machote, concéntrate porque no veo suficiente pasión en tus movimientos”

“La culpa no es mía”, contestó Daisy  “a este le huele el aliento a ajo, así me cuesta ponerme en el papel”

“¿A ajo? A ver Buster échame el aliento… joder, pero si es verdad”

“Pues claro que tomo ajo”, replicó Buster, “me viene genial para la circulación y si la sangre se bombea bien, mayor será la erección, listilla, además el ajo es antibiótico, antiséptico y antimicótico natural, depura toxinas, disminuye la tensión arterial y reduce los niveles de colesterol en sangre…”

Se encendió la luz de la sala de proyecciones. Gerry tomo la palabra: “Y aquí es donde hacemos la entradilla de Ajos McLaing, de la trayectoria de la empresa, de su origen familiar, etc.… yo creo que va a ser una bomba de campaña publicitaria, sin duda la gente cuando vea el anuncio, va a hablar mucho de nosotros y será vital para promocionarnos en el norte del país. Da igual que hablen bien o mal, el caso es darnos a conocer. Y lo vamos a conseguir, habéis oído, lo vamos a conseguir”

Un estruendoso aplauso cerró la sesión de visionado de la maqueta de la promoción

Alistair McLaing el propietario de la empresa, no las tenía todas consigo. Desde luego iba a ser una campaña espectacular y muy arriesgada. Pero ahora solo le preocupaba una cosa: obtener como fuera el teléfono de la preciosa rubia que hacia el papel de actriz porno.