Mi amiga Irma

Imagen: Montalleri

En la terapia de relajación nos preguntaron sobre los momentos duros, vividos recientemente y en los que pensáramos de una manera recurrente.

Cuando me tocó el turno, expliqué que no me quitaba de la cabeza, la tragedia de Irma. Entonces saqué mi cajita y la abrí para que pudieran contemplar lo que sucedía.

-Vivimos ajenos a las tragedias que nos rodean, -les expliqué-, porque las arañas tienen ocho patas e Irma solo tiene siete. -¿No es suficiente tragedia? –pregunté-. 

Solo Paquito, Mendo y la Pelos me aplaudieron. Los demás me miraron incrédulos, incluso Martita se asustó.

Entonces don Nicanor, que es el terapeuta, me cogió la cajita, abrió la ventana y tiró fuera a Irma, diciendo que éste no era sitio para arañas…

Y claro en buena lógica, yo le empujé a él por la misma ventana.

Ahora a don Nicanor también le falta una pata y seguro que ya comprende mejor a Irma.

Farola

Imagen: Montalleri

No es que una farola sea un lugar especialmente romántico, pero todas las tardes, hay parejitas que se suben a lo más alto para hacerse arrumacos.

Las veo desde la ventana de mi cuarto alquilado.

Antes de quedarme en paro y de separarme, cenaba opíparamente.  Siempre he sido un poco tragón.

Desde hace unos meses, ceno paloma dos veces a la semana, la carne es dura, pero doña Herminia las cocina en pepitoria y quedan bastante sabrosas.

A veces me tiembla el pulso, pero espero que hoy se me dé bien con la escopeta de perdigones.

¿Locualo?

Imagen: http://www.domesticatueconomia.es/

Hace unos días en una call con la central, se habló del valor del goal sharing en la relación con nuestros partners, buscando un feedback que potencie la transversalidad.

Un valor, que facilite el encaje del business plan en nuestra cultura, bajo el cumplimiento de los deadlines y en un entorno win-win que permita agilizar las sinergias y mejorar las challenges, aportando nuestro background y nuestro propio know how.

Para ello vamos a reforzar el back-office tal y como se señala en el brief, conscientes de que potenciando nuestro empowerment e implementando el outsourcing en algunos ámbitos concretos, conseguiremos que los SLA´s mejoren hasta alcanzar los ratios del forecast.

Solo entonces y en nuestra condición de owners del proyecto, afrontaremos los KPI´s revisando todos los procesos, para mantener la senda de reducción de los overhead expenses, una vez definido el break even point.


Nota: el castellano es un idioma rico y amplio en definiciones. Nos hemos dejado avasallar por anglicismos de todo tipo. De acuerdo que algunos pueden ser necesarios, si nos movemos en un entorno multinacional, pero otros son puro esnobismo y pijotería.

RomanticisNo

Imagen: Pixabay

Miguel era un romántico y ese día más.
Iba a buscar temprano a Blanca, su novia, para desayunar juntos y dar luego un paseo por el parque.
Hacia sus pinitos como poeta amateur, con más voluntad que acierto, pero ese día se lo había currado y entrando en el parque, le dijo…

“Me encanta el rocío mañanero
Posado sobre hojas y flores
Dando brillo cual acero
Y matices a los colores
Mi pensam….”

-Perdona Miguel, pero no te líes… -le cortó secamente Blanca
-¿A qué te refieres? -preguntó intrigado
-Pues que no, que no es el rocío… que no…que ha sido el aspersor, que riegan por las mañana a primera hora, que no te enteras…

Como hemos cambiado

La primera vez que vi la puesta de sol desde la Playa de La Lanzada era apenas un niño y no podía valorar la belleza de lo que presenciaban mis ojos. Con los años, sin embargo, he ido admirándola más y más hasta disfrutarla plenamente.

Imagen: Montalleri

A veces con mi familia, otras con amigos, otras en esos veranos de playa y enamoramiento y algunas veces, contigo. Recuerdo especialmente un atardecer, juntos, abrazados bajo el fresco viento del fin del verano, preludio de la despedida.

Cuanto hemos cambiado.

Dicen que la melancolía se alimenta de los cambios, incluso de aquellos que son deseados. Porque la vida es un permanente cambio y es, precisamente, la velocidad de ese cambio la que decide nuestro camino.

Desde que escuché esta canción por primera vez, siempre me ha recordado a ti, así que te la dedico, a sabiendas de que nunca vas a leer este pequeño texto.

Ah! Cómo hemos cambiado
qué lejos ha quedado
aquella amistad.

Así como el viento lo abandona todo al paso,
así con el tiempo todo es abandonado;
cada beso que se dá, alguien lo abandonará.

Así con los años unidos a la distancia,
fue así como tú y yo perdimos la confianza;
cada paso que se dio, algo más nos alejó.

Lo mejor que conocimos,
separó nuestros destinos
que hoy nos vuelven a reunir;
tal vez si tú y yo queremos
volveremos a sentir aquella vieja entrega. Ah! Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

Y así como siento ahora el hueco que has dejado
quizás llegada la hora vuelva a sentirte a mi lado
tantos sueños por cumplir, alguno se ha de vivir.

Lo mejor que conocimos,
Separó nuestros destinos
Que hoy nos vuelven a reunir;
Tal vez si tú y yo queremos
Volveremos a sentir aquella vieja entrega.

Ah! Cómo hemos cambiado
Que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
Cómo hemos olvidado aquella amistad.

 

Reto veneciano

Imagen: Montalleri

Me abrió la puerta el ama de llaves. Viajar a Venecia es un placer. Hacerlo visitando la mansión de Giulia es un lujo.

Allí estaba, pelo corto, predominantemente blanco, ropa informal y sonrisa acogedora. A sus sesenta y ocho años, Giulia Prati Condesa de Acciaioli, estaba radiante. Le besé la mano en un exceso de formalidad que ella rompió para darme un cariñoso abrazo. Tras compartir un delicioso desayuno, Giulia me llevó a la sala donde estaban los cuadros.

Una vez allí, la visión fue espectacular, parecía un museo, todo un lujo para la vista. Y eso era solo una mínima parte de la inmensa colección de obras de la Condesa.

En una habitación anexa, había tres cuadros atribuidos a Caravaggio, Murillo y Giordano. El reto propuesto por ella, era averiguar la situación de esos tres cuadros, para definir cual de ellos era original, o una falsificación o una copia, suponiendo que en verdad realmente hubiera alguno falso. Todo un reto. Para ello disponía de un máximo de ocho horas antes de exponer mis conclusiones.

Así que me puse cómodo y saqué mi instrumental de trabajo. Demostrar que un cuadro es falso es casi tan difícil como demostrar que es verdadero.

Para analizar la originalidad de una pintura, primero debemos observar los diferentes estratos de la obra, básicamente la capa pictórica y el lienzo que la soporta, que deberán coincidir en estilo, técnica y materiales. Si nos enfrentamos a una escena religiosa barroca, como es el caso de los tres cuadros, al dar la vuelta a la pieza, analizando el reverso, debemos observar un lienzo de trama gruesa, de lino natural y de tono parduzco, realizado manualmente. Mucha gente solo ve la pintura y desconoce la importancia del reverso para evaluar la antigüedad de un cuadro.

Con más frecuencia de la que quisiéramos nos encontramos con pinturas de estilo, que son aquellas que se realizan fuera del período histórico que representan y que reproducen las características de la pintura barroca, pero que fueron pintadas mucho tiempo después.  Así en este caso, el lienzo sería de algodón, de trama casi industrial y tono blanquecino. Lo destacado de las pinturas de estilo, es que no se pretende hacerlas pasar por el original. Son copias, algunas de una calidad excelente.

La falsificación es algo totalmente diferente, ya que es un intento de manipulación de la pieza, con un envejecimiento artificial tanto del lienzo como de la capa pictórica, mostrando una firma que obviamente no es original, con el único objetivo final de hacer pasar la obra por lo que realmente no es.

Mi conclusión fue que solo el Giordano era auténtico. El Murillo era una excelente pintura de estilo, obra de un copista de calidad. Pero el Caravaggio, tenía todos los ingredientes para ser una falsificación: envejecimiento artificial del lienzo y capa pictórica y lo más importante, firma extremadamente sospechosa.

Terminado mi trabajo, Giulia me invitó a una espléndida cena, en la que le detallé mis resultados, comprometiéndome a enviarle un informe detallado. Por supuesto no me comentó las conclusiones de los otros expertos a los que había invitado al reto y a los que yo no conocía.

Así eran las reglas: el premio para el ganador era uno de los cuadros que todos hubiésemos coincidido en catalogar, como la mejor falsificación.

Gané este reto en 2.012 y recibí por ello un maravilloso cuadro atribuido a José Ribera, el Españoleto, que preside el salón de mi mansión gaditana.

Un cuadro bellísimo, una falsificación primorosa, ¿una obra de arte?

Charla de altura

Imagen: Montalleri

A poco de despegar de Barajas, mi vecino de asiento, un señor mayor, me dio conversación. No me apetecía hablar, pero me comporté con educación, siguiendo brevemente la charla. El hombre insistía una y otra vez, hasta que me hice el dormido unos minutos.

Sobrevolando Los Alpes, la vista era fantástica. Me sentía relajado, tranquilo, casi feliz. Pero mi vecino de asiento, insistía en hablarme…

-Que maravilla, verdad, es impresionante.

-Sí, le respondí apenas mirándole a la cara.

-Y qué, ¿una visita a Milán por trabajo o por placer?

-Digamos que es un reencuentro.

-Vaya, eso suena bien … tal vez una antigua historia de amor, le advierto que las italianas son muy fogosas, yo lo sé muy bien, dijo pícaramente.

Entonces, le miré fijamente a los ojos, puse una de mis muecas más raras, levanté una ceja, mientras le decía casi en un susurro….

-En realidad, es un reencuentro conmigo mismo, es como una necesidad. Desde que salí de la cárcel en la que estuve doce años por una “nimiedad”, me propuse viajar y así lo hice, pero por desgracia volví a recaer y digamos que tuve otro “jaleo” y gracias a mi abogado, me internaron en un psiquiátrico durante seis años más. A punto de salir, agredí al director del centro con un candelabro y regresé a la cárcel, pero esta vez pude escaparme gracias a mis contactos con la mafia de la droga y aquí me tiene, rumbo a Milán, para dar un golpe en una joyeria con mis socios italianos.

El hombre se atusó el escaso pelo, resopló e intentó sin éxito separarse apenas unos centímetros de mí. Cogió una de esas revistas de aviones y se concentró en la lectura, aunque me miraba por el rabillo del ojo, con cierta congoja.

A cambio de mi historia fantástica, me liberé del pelmazo y pude seguir disfrutando del vuelo y de las vistas sobre Los Alpes, relajado y tranquilo.

Nombres

Imagen: Montalleri

María, mi madre. Una gran mujer, lista, trabajadora, estudiosa en la universidad de la vida. Siempre dispuesta a todo. Compaginó la casa con su trabajo de dependienta en la tienda de doña Herminia. Y excelente cocinera. Su cocido era famoso entre mis amigos, recuerdo que le encantaba a Nando.

Nando, mi mejor amigo, de siempre. Vecinos y compañeros de pupitre. Crecimos juntos en todos los aspectos, era como un hermano para mí. En los juegos, en los estudios, en las juergas, siempre estaba él. Y además a punto estuvo de ser mi cuñado, porque estuvo saliendo con Nieves.

Nieves, mi hermana, un año menor que yo. Era mi ojito derecho, mi confidente y mi amiga. Además compartíamos la misma pandilla en las eternas vacaciones en el pueblo. Y no teníamos secretos entre nosotros. Por eso le conté lo de Berta.

Berta, amiga de Nieves. Fue con certeza mi primer amor y con el tiempo, mi amor platónico. Estaba colado por ella. Nos quedó una bonita amistad. La veo ocasionalmente y siempre la recuerdo con una sonrisa. A ella y a Juan.

Juan, primo de Berta, todo un elemento. Dos años mayor que yo, era nuestro maestro de la vida. Si teníamos alguna duda sobre el tema que fuese, siempre recurríamos a él. Creo que mezclábamos amistad y admiración a partes iguales. Amigo de Maribel.

Maribel, con el paso del tiempo, mi amiga y compañera. Con quién he compartido mis mejores años. Con quién alcancé lo más parecido a la felicidad. De quién me queda un imborrable recuerdo. Lástima que nuestros caminos se separaran hace un tiempo. Lástima.

Lo voy a dejar por hoy, me duele el cuerpo, estoy agotado y necesito descansar.

Secuelas de la quimioterapia. 

Mañana seguiré con la lista de personas que me echarán de menos cuando me vaya.   

El balón perdido

Imagen: Montalleri

El remate final de Alvarito se fue al techo de la casa de don Gabriel, con tan mala suerte que el balón se alojó entre las tejas.

-Jopé exclamaron los chavales y ahora a ver quién es el listo que llama a la puerta con la mala leche que tiene el señor ese.

Entre todos decidieron que debía ser Alvarito quién corriera con el honor y el riesgo a partes iguales, pues fue su chut el que llevó el balón a las alturas. Así que el chico subió las escaleras de piedra, respiró profundamente y llamó al timbre. Al cabo de varios intentos y cuando ya estaba presto a bajar de vuelta, la puerta de abrió lentamente y apareció la faz malencarada de don Gabriel.

-¿Qué coño quieres chico? Le preguntó sin la menor empatía.

-Es que se nos ha colado el balón en su techo y quería preguntarle si nos podría… pero don Gabriel no le dejó terminar.

-¿Y que pretendes? ¿Qué me suba en una escalera a mis años? Pero si apenas puedo andar… 

-Pero si nos permitiera volver con una y apoyarla para … pero de nuevo don Gabriel no le dejó terminar.

-Mocosos, para qué coño queréis una escalera si sois … a ver…cinco, seis, siete chavales. Cread vuestra propia escalera unos sobre otros. Anda venid, mataos que sois unos mataos, Tú, tú y tú que sois los más grandes a este lado. Y vosotros cuatro que sois más esmirriados enfrente. Vosotros los grandes hacéis de contrapeso y vosotros los esmirriados vais trepando unos sobre otros. Tú enano, dijo dirigiéndose a Juanito, eres el más pequeño, tú subirás al techo y con el palo de la escoba harás mover la pelota hasta que caiga.

Y así lo hicieron no sin cierta dificultad, pero en apenas quince minutos, tenían en su poder la pelota.

Le dieron las gracias a don Gabriel, que ya no les pareció tan fiero como le pintaban.

Han pasado muchos años desde esta anécdota.

Hoy en día, a lo que hicieron los chicos que jugaban al balón se le llama “Trabajo en Equipo” y a lo que hizo don Gabriel se le llama “Gestión del Talento”.

Pero eso, ha existido siempre…