Estofado

Mildred acudió al juicio muy nerviosa, la acusación era de homicidio y las primeras sospechas hablaban del efecto de un veneno. No sirvieron de atenuante, las diez dioptrías de Mildred, que esa mañana cocinó sin sus gafas, ni que hubiera equivocado los botes de las especias.

Sin embargo, la investigación policial, concluyó que Greg no había fallecido por el efecto de ningún veneno, sino por un problema vascular.

Pese a ello el fiscal resaltó como detonante, el pésimo estofado que preparó la acusada.

Por ello el juez accedió a la petición del fiscal y la sentencia fue unánime y ejemplarizante: tentativa de homicidio gastronómico.

La condena, cuatro meses de prisión, que Mildred pasaría en las cocinas de la cárcel de mujeres de Orange Duck y una participación obligada como reinserción en el célebre reality “The Most Dangerous Chefs in the World”.

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La gran decisión

25 de mayo de 2.016, cuatro años en el paro habían sumido a Pablo en un estado de angustiosa preocupación por el futuro de sus hijos. Terminada la prestación por desempleo, solo cobraba el subsidio que el estado le proporcionaba.

Inés, su mujer trabajaba por horas en una cadena de supermercados enlazando un contrato tras otro.

Sus tres hijos de 12, 14 y 17 años cada vez reclamaban más atenciones y generaban más gastos, pese a la vida extremadamente austera que llevaban.

Pero Pablo no paraba de dar vueltas a su situación y siempre se había considerado a si mismo, un hombre de recursos.

Así que planeó una estrategia concisa y exacta que tardaría un tiempo en hacerse realidad, pero que daría sus frutos, ideando un plan peculiar y no exento de complejidad. Para ello, consultó muy discretamente a su amigo Ramón que trabajaba en una correduría de seguros y a su prima Raquel que a su vez lo hacía en un bufete de abogados, siempre con discreción para que ellos no pudieran sospechar lo que estaba tramando.

12 de junio de 2017, era la fecha marcada en la cabeza y en el corazón de Pablo. Estaba sereno. Sabía que era lo mejor. De esa manera resolvería los problemas económicos durante un largo tiempo. Con calma, dejó por escrito detalle de todo lo que había planeado, y lo introdujo en un sobre dirigido a Inés, junto con una carta manuscrita de tres folios llena de explicaciones y de amor para ella y para sus tres hijos, pidiéndole que jamás divulgara el contenido de la carta y sugiriéndole que contratara al bufete de Raquel cuando fuera necesario.

La brisa del mar Mediterráneo le daba en la cara. Entonces Pablo inspiró profundamente, sonrió y se lanzó al vacío.

16 de septiembre de 2.018, fué la fecha en la que Inés cobró, como beneficiaria, el capital asegurado por Pablo en el seguro de vida que contrató hacía más de un año. Necesitó la ayuda del bufete en el que trabajaba Raquel, incluso del equipo de socios más cualificados, porque la compañía de seguros intentó demostrar mala voluntad y premeditación en las acciones llevadas a cabo por Pablo, pero la investigación no dio fruto alguno, nunca pudo demostrarse esa intencionalidad, además la ley es concluyente en esos casos, el suicidio no impide el cobro del capital asegurado por parte de los herederos siempre y cuando haya transcurrido al menos un año y un día desde la firma del contrato y no se recoja expresamente una cláusula de mayor duración, cuestión de la que se encargó expresamente Pablo.

La gran decisión de Pablo se llevó a cabo puntualmente y salió tal y como fue planeada. Aunque Inés nunca llegó a entenderla. Pero guardó el secreto tal y como Pablo le pidió.


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Plaga

Como si de una plaga venenosa se tratara, solo así puedo interpretar como cambió mi vida en tres meses.

Primero fue la pérdida de mi trabajo.

Después mi mujer se fue con otro.

Por último mi cuerpo me dio un serio aviso.

Ahora pasado un tiempo, me dedico a corregir textos para una editorial y a escribir mi primera novela, comparto algo más que “inquietudes” con una enfermera que conocí en el hospital y me he recuperado casi por completo aunque deba medicarme de por vida.

Mi vida ha superado la plaga y ahora está… plagada de sueños.

Luces y música

Bajaba de madrugada por la estrecha calle de doble dirección cuando ante mi sorpresa, un coche subía por mi  carril. Nos detuvimos frente a frente. Distinguí que era de la policía local. Me quedé quieto y él conductor del otro coche también. De repente encendió las luces de emergencia del techo que iluminaban secuencialmente la oscuridad de la calle. Así que yo encendí mi aparato de música, porque luces y música se llevan bien.

El policía bajó del coche y me preguntó si le estaba vacilando y yo le respondí que no, pero que molaban las luces. Me dijo con dudosos modales, que apagara la música, cuando comenzó a sonar en mi equipo la canción de Rosendo “Maneras de vivir” y entonces súbitamente le cambió la cara y empezó a tararear la canción como ensimismado.

Al rato se recompuso y gritó apaga eso, coño que es tarde. Y añadió pensativo, “Me encanta Rosendo, que crack, que tiempos…” se volvió a su coche como si buscara algo y salió con una foto suya con Rosendo, por supuesto dedicada. “Con toda mi fuerza para mi amigo Paco Paquete”.

Me quedé sorprendido, “Joder como mola Paco, digo agente o agente Paco”

Chaval no te pases, conmigo, anda márchate, no voy a sancionarte por una puta bombilla fundida”.

Antes de entrar de nuevo en el coche, le pregunté ¿Disculpe agente, está usted bien? y Paco o el agente Paco me respondió “No pienses que estoy muy triste, si no me ves sonreír, es simplemente despiste, maneras de vivir….. Voy aprendiendo el oficio, olvidando el porvenir, me quejo sólo de vicio, maneras de vivir”.

Sorprendido arranqué el coche y me fui. Por el retrovisor vi a Paco imitando que tocaba una guitarra imaginaria….. mientras la voz rasgada de Rosendo nos explicaba cuales son las maneras de vivir.

 

Cruce de Miradas

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Las mañanas si no llueve, son deliciosas para pasear por el pueblo, incluso si me siento observado.

Es un gato negro, de ojos oscuros.  No se separa de mi camino.  A su lado me detengo.  Me mira y me reta.  Le mantengo la mirada y me agacho como si fuera a darle algo.  Pero el gato sabe que es un engaño, ni se inmuta.  Seguramente está preparado para defenderse, pero no quiere que note su nerviosismo.

Me huele, su mirada me inquieta, incluso me recuerda a alguien.  Súbitamente el gato se estira desperezándose y al instante yo bostezo. Nos miramos.  Sonrío.  El gato maúlla. Mañana más.

Clepsidra

Se encontraba ensimismado contemplando el funcionamiento de una clepsidra, en la que el agua marcaba los tiempos gota a gota.

Corría el año 1.200 a.C. y en realidad Naeem ignoraba que estaba midiendo el concepto tiempo, porque no existía como tal.

Su padre Anum, contemplaba a Naeem y no entendía la fijación de su hijo con ese extraño invento traído desde lejanas tierras.

Padre” dijo Naeem “los días del calor son más largos que los del frío, pero no sabemos qué significado tiene”.

Es sencillo hijo, el clima seco y caluroso es un don de los Dioses que nos permite trabajar más y mejor y poder recogernos para el descanso cuando hemos avanzado mucho en nuestros quehaceres”.

Pero padre, yo estoy cansado y tengo hambre y como el día es largo, me canso más” señaló Naeem.

Y el padre le respondió con cariño, “hemos de trabajar cuando las lluvias lo permitan y comer cuando sintamos hambre y descansar cuando el cuerpo nos avise y amar cuando sintamos el deseo” “Disponemos del don de los Dioses de acuerdo a nuestras necesidades”. 

Mientras se acercaban a su aldea, Anum pensaba que midiera lo que midiera ese extraño aparato que tanto atraía a su hijo, nada podía ser mejor que aprovechar el día de acuerdo a nuestras necesidades vitales, sin extrañas mediciones de las partes del día que seguramente no servirían para nada.

Malditos inventos…


 

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Despido

Miguel era contable y de los buenos. Su vida se desarrollaba en medio de balances, cuadres, cuentas de resultados, amortizaciones y un sinfín de conceptos contables y financieros. Incluso en su vida personal, solía aplicarlos con destreza y oportunismo casi literario.

Pero una mañana, fue fulminantemente despedido sin causa aparente.

“Es usted un excelente profesional Miguel y puede contar con nuestras mejores referencias, pero queremos dar un vuelco al departamento financiero y usted ya no da el perfil que buscamos”.  Eran las palabras del director general a las que Miguel no daba crédito. Camino a casa en el autobús, Miguel pensativo, escribió en un papel….

Me he dejado la vida

Trabajando en este empresa

Como buen profesional,

Y la ayuda recibida

Puesta sobre la mesa

De mi balance vital,

Es la carta de despido

Como balance sin cuadre

Como importe amortizado,

Y me siento incomprendido

Por este mal resultado,

Y me acuerdo de la madre

De semejante cabrón

Que de forma natural

Y sin que exista razón

Ni causa profesional

En la calle me ha dejado,

Sin importarle un comino

Sin preguntar demasiado

Acerca de mi destino,

Veinte años de un plumazo

Y ha terminado el romance

En la mesa un puñetazo

Y ahora a superar el trance

Esperando que mi sino

Cuadre de nuevo el balance