Interpretación

James Dixon se llamaba en realidad Benjamin Custer Whitehorse.

Cuando comenzó su carrera de actor, se cambió el nombre por uno más sencillo de recordar por el público.

Después de pasar sin pena ni gloria por películas de serie B, le había llegado la oportunidad de un papel que, pese a ser secundario o de reparto, era básico en la trama del film y en el que sin duda, podría lucirse.

El director era Jacob Wilson, un veterano curtido en mil batallas, nominado dos veces al Oscar. Un hombre de casta y con fama de huraño, pero también un reputado director.

El actor principal era nada menos que Elton Radcliffe, ganador de dos Oscar.

A mitad de película, compartía con él, las escenas más intrigantes y decisivas para el desarrollo de la trama.

Sin embargo, la toma en el bar de carretera estaba siendo complicada. Era una escena fuerte, con violencia verbal, se precisaba firmeza y James no terminaba de cogerle el punto.

Hicieron diez tomas, pero Mr.Wilson no estaba convencido con la aptitud de James.

-Joder Dixon, necesito un cabronazo para esta escena, no me vale esa mueca que pones, ni que grites. Te lo he repetido mil veces, no necesito que grites, sino que hables con dureza extrema, coño que les estas amenazando. Que se acojonen de verdad. Tienes que estar creíble.

Mientras tanto, Elton Radcliffe comenzaba a estar cansado de repetir la escena y se permitió criticar a James.

-A ver chico, ¿tu has visto a Clint Eastwood alguna vez? Clint Eastwood no hace de malo, sino de “hijodelagranputa”. ¿comprendes la diferencia? Así que aplícate joder, que llevamos dos horas para la escenita.

James Dixon, afectado por las palabras recibidas, que además se dijeron delante de todo el equipo, se comprometió a poner  su máximo empeño.

Tras unos minutos de descanso, de nuevo la claqueta anunció el inicio de la grabación: “El ángel de Tampa”, escena 28, toma 11 y el director gritó: -¡Acción!

Esta vez James salió con serenidad y con una cara fiera comenzó su interpretación, mostrándose imperturbable y duro.

-Caramba, pensó Wilson, esta vez lo está bordando.

Al final de la escena, James amenazaba con un revolver a Elton. Fue una escena espectacular, James estaba sublime, sudando a chorros pero con una cordura en el punto exacto que le pedía el director.

Cuando, de repente, disparó el revolver y le boló la cabeza a Elton Radcliffe. Entonces, giró su cabeza hacía Wilson y sonriendo le preguntó ¿he estado creíble, jefe? Acto seguido salió del escenario, ante la absoluta sorpresa y desconcierto de todos.

Fue detenido esa misma tarde, cuando se tomaba tranquilamente una cerveza.

La productora decidió mantener la escena, cortando el final.

La película no recibió grandes críticas, pero fue el mayor éxito de taquilla de la temporada.

Meses después, mientras James estaba ya en la cárcel, le llegó la noticia de que la Academia de Cine le había nominado a Mejor Actor de Reparto.

El plan de ese sábado

El plan de ese sábado era ir al cine y luego picar algo, pero un inoportuno resbalón de una amiga de Blanca hizo que el plan de cancelase. Entonces Blanca pensó en ir a casa de su hermana a ver a su sobrinita de pocos meses, pero la hermana recibía a la familia de su pareja. Finalmente decidió quedarse en casa. Pero al cabo de una hora leyendo, se asomó por la ventana. La tarde primaveral era deliciosa, así que pensó en salir a correr por el parque.

El plan de ese sábado era tranquilo. La partida de póquer con los amigos se había cancelado por compromisos de dos de ellos. Mario decidió que era buen momento para hacer la declaración de la renta y se puso a ello, pero al cabo de solo unos minutos, pensó que no le apetecía lo más mínimo, rodearse de números. Mejor iría al centro comercial, porque necesitaba comprarse unos pantalones, pero la tarde era estupenda, así que finamente  optó por salir a montar en bici al parque.

Blanca corría con los cascos puestos y concentrada en sus pensamientos. No se percató que, a la salida de un recodo, le vino enfrente una bicicleta, que por suerte la pudo esquivar, aunque bicicleta y ciclista se fueron al suelo.

Por fortuna todo quedó en un pequeño susto y un rasponazo en el brazo. Tanto Blanca como Mario, se disculparon. Mala suerte, pensaron, puesto que no buscaron culpables del incidente y eso les gustó a ambos.

Después se sentaron un rato en el césped y sencillamente comenzaron a charlar. Pasados unos años siempre que van al parque, recuerdan como se conocieron.

Decía el dramaturgo Friedrich Schiller, que la casualidad no existe y que, lo que parece simplemente azar, es algo que tiene su origen en profundas y misteriosas fuentes.

Podemos decir, por tanto, que nada sucede por casualidad.

Aunque esto siempre será una cuestión muy debatida.

RomanticisNo

Imagen: Pixabay

Miguel era un romántico y ese día más.
Iba a buscar temprano a Blanca, su novia, para desayunar juntos y dar luego un paseo por el parque.
Hacia sus pinitos como poeta amateur, con más voluntad que acierto, pero ese día se lo había currado y entrando en el parque, le dijo…

“Me encanta el rocío mañanero
Posado sobre hojas y flores
Dando brillo cual acero
Y matices a los colores
Mi pensam….”

-Perdona Miguel, pero no te líes… -le cortó secamente Blanca
-¿A qué te refieres? -preguntó intrigado
-Pues que no, que no es el rocío… que no…que ha sido el aspersor, que riegan por las mañana a primera hora, que no te enteras…

La bella Adelina

Imagen: https://www.ilmeteo.it/Italia

Adelina Crotone era la espectacular mujer del tiempo en el Canal 8 de Tele Cosenza. Sus pronósticos eran lo de menos, porque tenía alterados a los hombres de la región con su simpatía y su escasa vestimenta, de hecho la audiencia de Tele Cosenza había aumentado en diez puntos desde que su director la fichó con la petición de “animar” el mini espacio del tiempo. Y desde luego lo consiguió.

Sus pronósticos en el programa matinal estaban derivados del Servizio Meteorologico de Bellvedere y eran acertados con algunas sonadas excepciones. Como cuando pronosticó precipitaciones de hasta sesenta litros por metro cuadrado sobre Falconara, que terminaron en una hermosa tarde primaveral, o como cuando habló de tremendas tormentas con aparato eléctrico sobre Bruzio en la que fue la tarde más agradable del caluroso verano. Se recuerda igualmente su erróneo pronóstico de nevadas el invierno pasado sobre la ciudad de Fossiatta, donde no había nevado en cuarenta y tres años, el día que incluso subieron las temperaturas.

Pero a Adelina se le perdonaba todo, todo…

El comisario Fabrizio Assoro investigaba el atraco al almacén de Don Piero Grottacalda, un atraco limpio de no ser por el pobre Don Piero, que armado con su bastón de plata intentó defender su propiedad, lo que le costó la vida. Sucedió un 2 de abril. Buscaba la relación con el asesinato del joyero  Gianni Villarosa, cuya tienda fue robada a plena luz del día con un botín cercano al medio millón de euros en joyas. Sucedió un 27 de julio en Mazzarino.

Fabrizio tenía una vaga intuición, su experiencia le decía que absolutamente nada es casual.  Y su sospecha se acrecentó cuando el 14 de febrero del año siguiente, y con un modus operandi parecido se produjo el atraco al furgón blindado que recorría el trayecto desde Ramata a Fosiatta con las recaudaciones de varios comercios.

Una noche Fabrizio estaba viendo el vídeo de las noticias de los días posteriores a los crímenes que investigaba, por si en el noticiero local pudiera encontrar alguna pista, o por si en algún vídeo hubiera alguna cara repetida o conocida, ya que bien es sabido, que muchos criminales se dejan ver en el lugar del crimen para disfrutar de sus hazañas.

Viendo el noticiero del 3 de abril, no pudo evitar sonreír cuando Adelina se disculpó ante los espectadores por su error del día anterior sobre las intensas lluvias de Falconara. Y sonrió de nuevo con el noticiero del 28 de julio, en el que Adelina se volvía a retractar ante su incondicional público por anunciar tormentas con rayos y truenos en lo que fue una apacible tarde…

De pronto Fabrizio se tensó y empezó a sudar, y eso solo sucedía cuando su instinto le hacía notar algo “extraño” a lo que era incapaz de ponerle nombre…

Fabrizio buscó como loco el vídeo de las noticias del 15 de febrero y no dio crédito a lo que estaba viendo en la pantalla. Adelina se disculpaba por pronosticar nevadas en una zona en la que no había nevado en cuarenta y tres años. Parecía un error más de la mujer del tiempo.

Y sorprendentemente encontró un patrón de conducta.

Y su corazón comenzó a latir con vehemencia. Para cualquier otro hubiera sido solo casualidad, pero Fabrizio era de la vieja escuela y no dejaba nada al azar.

El día siguiente a cada delito, Adelina se disculpaba por su error en la previsión. Por tanto el mismo día del delito Adelina erraba estrepitosamente su pronóstico.

Rebobinó una y otra vez la cinta de vídeo, atrás y adelante, buscando ese nexo que no encontraba, hasta que dio con ello.

El 2 de abril Adelina hablaba de inmensas lluvias sobre Falconara y precisamente en esa localidad estaba el almacén del pobre don Piero.  El 27 de julio Adelina pronosticó tormentas con aparato eléctrico sobre Bruzio y ese mismo día fue asesinado el joyero Gianni Villarosa en la ciudad de Mazzarino a apenas quince minutos en coche de Bruzio. El 14 de febrero Adelina pronosticó insólitas nevadas sobre Fossiatta y ese mismo día se produjo el atraco a un furgón blindado que terminaba su ruta precisamente en dicha localidad.

¿Sería posible lo que se le estaba pasando por la cabeza? ¿Que los errores de Adelina fueran en realidad mensajes a una banda criminal para determinar el mejor momento y lugar para llevar a cabo los crímenes?

Con ayuda del sargento Ferentino, hombre de su absoluta confianza, y de su secretaria Antonella, dedicaron toda la noche y todo el día siguiente a visionar las cintas del programa matinal del Canal 8 de Tele Cosenza de los últimos meses, y ante su sorpresa encontraron otros cuatro casos en los que se seguía el mismo patrón, una previsión absurda de Adelina a la que seguían distintos resultados, un par de atracos, un tiroteo ante un fallido secuestro y un asesinato.

Se dejó caer en el sillón, cuando exhausto llegó a la edición matinal de esa misma mañana en la que Adelina pronosticaba tormentas de granizo sobre el área de San Stefano. El pronóstico del tiempo de Tele Sirente, que era la competencia hablaba de un delicioso día libre de nubes.

San Stéfano era una pequeña localidad turística con muchos comercios, un centro comercial, restaurantes y el imponente Museo Catedralicio del Santo Padre, que guardaba importantes pinturas y esculturas de afamados artistas renacentistas. Pudiera ser el objetivo, pero antes de transmitirlo a la policía judicial, debía afinar algo más.

Fue Antonella, sagaz como pocas personas, quién le dio la pista definitiva. Su cuñada la había llamado y en la conversación le señaló como en un momento de las noticias del tiempo a Adelina se le vio claramente un pezón. Fabrizio no lo entendía

-Si es cierto, se le ve un poco el pezón pero esta mujer es pura provocación consentida por la emisora, nada nuevo…

-Se equivoca -le contestó Antonella con una contundencia que sorprendió al propio comisario.

-Señor comisario, en el Museo Catedralicio se encuentra la obra de Tiziano “La Virgen del pezón” la obra más valiosa del museo…no es una casualidad.

La labor de la Policía Judicial y de los Carabinieri fue espectacular y rápida, y los asaltantes fueron cogidos literalmente con las manos en la masa,  reducidos y esposados, resultando levemente herido uno de ellos.

Tres días de interrogatorio fueron suficientes para que “cantaran” la verdad sobre el método e implicaran a la bella Adelina, que resultó ser una de las piezas destacadas de la banda. Tirando del hilo, fue cayendo todo el entramado con ramificaciones incluso en varias zonas del país vinculadas a la prostitución y al mundo de la droga.

La noticia fue titular no solo en los informativos regionales sino también en los nacionales, viniendo periodistas de Roma, de Milán y de otras ciudades para hacer sus crónicas a pie de calle en Cosenza.

Fabrizio y su equipo fueron condecorados por el Superintendente y desde ese día, las noticias del tiempo del Canal 8 de Tele Cosenza se emiten bajo una voz en off masculina.

Como hemos cambiado

La primera vez que vi la puesta de sol desde la Playa de La Lanzada era apenas un niño y no podía valorar la belleza de lo que presenciaban mis ojos. Con los años, sin embargo, he ido admirándola más y más hasta disfrutarla plenamente.

Imagen: Montalleri

A veces con mi familia, otras con amigos, otras en esos veranos de playa y enamoramiento y algunas veces, contigo. Recuerdo especialmente un atardecer, juntos, abrazados bajo el fresco viento del fin del verano, preludio de la despedida.

Cuanto hemos cambiado.

Dicen que la melancolía se alimenta de los cambios, incluso de aquellos que son deseados. Porque la vida es un permanente cambio y es, precisamente, la velocidad de ese cambio la que decide nuestro camino.

Desde que escuché esta canción por primera vez, siempre me ha recordado a ti, así que te la dedico, a sabiendas de que nunca vas a leer este pequeño texto.

Ah! Cómo hemos cambiado
qué lejos ha quedado
aquella amistad.

Así como el viento lo abandona todo al paso,
así con el tiempo todo es abandonado;
cada beso que se dá, alguien lo abandonará.

Así con los años unidos a la distancia,
fue así como tú y yo perdimos la confianza;
cada paso que se dio, algo más nos alejó.

Lo mejor que conocimos,
separó nuestros destinos
que hoy nos vuelven a reunir;
tal vez si tú y yo queremos
volveremos a sentir aquella vieja entrega. Ah! Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

Y así como siento ahora el hueco que has dejado
quizás llegada la hora vuelva a sentirte a mi lado
tantos sueños por cumplir, alguno se ha de vivir.

Lo mejor que conocimos,
Separó nuestros destinos
Que hoy nos vuelven a reunir;
Tal vez si tú y yo queremos
Volveremos a sentir aquella vieja entrega.

Ah! Cómo hemos cambiado
Que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
Cómo hemos olvidado aquella amistad.

 

Semana Santa: intrahistoria

Imagen: Pixabay

Semana Santa.

Lucía trabaja de lunes a miércoles, pero los niños no tienen colegio.

Y eso es un problema. Su madre se marchó al pueblo el sábado anterior y su ex estaba fuera del país.

Así que le pidió a su hermano si se los podía colocar, en sus horas de trabajo, es decir de ocho de la mañana a tres y media de la tarde.

Pablo, su hermano, accedió encantado. Se llevaba de maravilla con los chavales.

El lunes a las cuatro de la tarde, cuando Lucía fue a casa de Pablo a recoger a sus hijos, se encontró un panorama insólito.

Tanto Pablo como los niños, parecían adormilados, con una enorme y bobalicona sonrisa en la cara, mientras la casa apestaba a marihuana.

-¿Pero, que has hecho con los chicos? Preguntó enfurecida Lucía.

Y Pablo sin perder la sonrisa, le contestó,

-Exactamente lo que me pediste, que los colocara y vaya si están colocados, no veas lo bien que lo estamos pasando.

Reto veneciano

Imagen: Montalleri

Me abrió la puerta el ama de llaves. Viajar a Venecia es un placer. Hacerlo visitando la mansión de Giulia es un lujo.

Allí estaba, pelo corto, predominantemente blanco, ropa informal y sonrisa acogedora. A sus sesenta y ocho años, Giulia Prati Condesa de Acciaioli, estaba radiante. Le besé la mano en un exceso de formalidad que ella rompió para darme un cariñoso abrazo. Tras compartir un delicioso desayuno, Giulia me llevó a la sala donde estaban los cuadros.

Una vez allí, la visión fue espectacular, parecía un museo, todo un lujo para la vista. Y eso era solo una mínima parte de la inmensa colección de obras de la Condesa.

En una habitación anexa, había tres cuadros atribuidos a Caravaggio, Murillo y Giordano. El reto propuesto por ella, era averiguar la situación de esos tres cuadros, para definir cual de ellos era original, o una falsificación o una copia, suponiendo que en verdad realmente hubiera alguno falso. Todo un reto. Para ello disponía de un máximo de ocho horas antes de exponer mis conclusiones.

Así que me puse cómodo y saqué mi instrumental de trabajo. Demostrar que un cuadro es falso es casi tan difícil como demostrar que es verdadero.

Para analizar la originalidad de una pintura, primero debemos observar los diferentes estratos de la obra, básicamente la capa pictórica y el lienzo que la soporta, que deberán coincidir en estilo, técnica y materiales. Si nos enfrentamos a una escena religiosa barroca, como es el caso de los tres cuadros, al dar la vuelta a la pieza, analizando el reverso, debemos observar un lienzo de trama gruesa, de lino natural y de tono parduzco, realizado manualmente. Mucha gente solo ve la pintura y desconoce la importancia del reverso para evaluar la antigüedad de un cuadro.

Con más frecuencia de la que quisiéramos nos encontramos con pinturas de estilo, que son aquellas que se realizan fuera del período histórico que representan y que reproducen las características de la pintura barroca, pero que fueron pintadas mucho tiempo después.  Así en este caso, el lienzo sería de algodón, de trama casi industrial y tono blanquecino. Lo destacado de las pinturas de estilo, es que no se pretende hacerlas pasar por el original. Son copias, algunas de una calidad excelente.

La falsificación es algo totalmente diferente, ya que es un intento de manipulación de la pieza, con un envejecimiento artificial tanto del lienzo como de la capa pictórica, mostrando una firma que obviamente no es original, con el único objetivo final de hacer pasar la obra por lo que realmente no es.

Mi conclusión fue que solo el Giordano era auténtico. El Murillo era una excelente pintura de estilo, obra de un copista de calidad. Pero el Caravaggio, tenía todos los ingredientes para ser una falsificación: envejecimiento artificial del lienzo y capa pictórica y lo más importante, firma extremadamente sospechosa.

Terminado mi trabajo, Giulia me invitó a una espléndida cena, en la que le detallé mis resultados, comprometiéndome a enviarle un informe detallado. Por supuesto no me comentó las conclusiones de los otros expertos a los que había invitado al reto y a los que yo no conocía.

Así eran las reglas: el premio para el ganador era uno de los cuadros que todos hubiésemos coincidido en catalogar, como la mejor falsificación.

Gané este reto en 2.012 y recibí por ello un maravilloso cuadro atribuido a José Ribera, el Españoleto, que preside el salón de mi mansión gaditana.

Un cuadro bellísimo, una falsificación primorosa, ¿una obra de arte?