Semana Santa: intrahistoria

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Semana Santa.

Lucía trabaja de lunes a miércoles, pero los niños no tienen colegio.

Y eso es un problema. Su madre se marchó al pueblo el sábado anterior y su ex estaba fuera del país.

Así que le pidió a su hermano si se los podía colocar, en sus horas de trabajo, es decir de ocho de la mañana a tres y media de la tarde.

Pablo, su hermano, accedió encantado. Se llevaba de maravilla con los chavales.

El lunes a las cuatro de la tarde, cuando Lucía fue a casa de Pablo a recoger a sus hijos, se encontró un panorama insólito.

Tanto Pablo como los niños, parecían adormilados, con una enorme y bobalicona sonrisa en la cara, mientras la casa apestaba a marihuana.

-¿Pero, que has hecho con los chicos? Preguntó enfurecida Lucía.

Y Pablo sin perder la sonrisa, le contestó,

-Exactamente lo que me pediste, que los colocara y vaya si están colocados, no veas lo bien que lo estamos pasando.

Reto veneciano

Imagen: Montalleri

Me abrió la puerta el ama de llaves. Viajar a Venecia es un placer. Hacerlo visitando la mansión de Giulia es un lujo.

Allí estaba, pelo corto, predominantemente blanco, ropa informal y sonrisa acogedora. A sus sesenta y ocho años, Giulia Prati Condesa de Acciaioli, estaba radiante. Le besé la mano en un exceso de formalidad que ella rompió para darme un cariñoso abrazo. Tras compartir un delicioso desayuno, Giulia me llevó a la sala donde estaban los cuadros.

Una vez allí, la visión fue espectacular, parecía un museo, todo un lujo para la vista. Y eso era solo una mínima parte de la inmensa colección de obras de la Condesa.

En una habitación anexa, había tres cuadros atribuidos a Caravaggio, Murillo y Giordano. El reto propuesto por ella, era averiguar la situación de esos tres cuadros, para definir cual de ellos era original, o una falsificación o una copia, suponiendo que en verdad realmente hubiera alguno falso. Todo un reto. Para ello disponía de un máximo de ocho horas antes de exponer mis conclusiones.

Así que me puse cómodo y saqué mi instrumental de trabajo. Demostrar que un cuadro es falso es casi tan difícil como demostrar que es verdadero.

Para analizar la originalidad de una pintura, primero debemos observar los diferentes estratos de la obra, básicamente la capa pictórica y el lienzo que la soporta, que deberán coincidir en estilo, técnica y materiales. Si nos enfrentamos a una escena religiosa barroca, como es el caso de los tres cuadros, al dar la vuelta a la pieza, analizando el reverso, debemos observar un lienzo de trama gruesa, de lino natural y de tono parduzco, realizado manualmente. Mucha gente solo ve la pintura y desconoce la importancia del reverso para evaluar la antigüedad de un cuadro.

Con más frecuencia de la que quisiéramos nos encontramos con pinturas de estilo, que son aquellas que se realizan fuera del período histórico que representan y que reproducen las características de la pintura barroca, pero que fueron pintadas mucho tiempo después.  Así en este caso, el lienzo sería de algodón, de trama casi industrial y tono blanquecino. Lo destacado de las pinturas de estilo, es que no se pretende hacerlas pasar por el original. Son copias, algunas de una calidad excelente.

La falsificación es algo totalmente diferente, ya que es un intento de manipulación de la pieza, con un envejecimiento artificial tanto del lienzo como de la capa pictórica, mostrando una firma que obviamente no es original, con el único objetivo final de hacer pasar la obra por lo que realmente no es.

Mi conclusión fue que solo el Giordano era auténtico. El Murillo era una excelente pintura de estilo, obra de un copista de calidad. Pero el Caravaggio, tenía todos los ingredientes para ser una falsificación: envejecimiento artificial del lienzo y capa pictórica y lo más importante, firma extremadamente sospechosa.

Terminado mi trabajo, Giulia me invitó a una espléndida cena, en la que le detallé mis resultados, comprometiéndome a enviarle un informe detallado. Por supuesto no me comentó las conclusiones de los otros expertos a los que había invitado al reto y a los que yo no conocía.

Así eran las reglas: el premio para el ganador era uno de los cuadros que todos hubiésemos coincidido en catalogar, como la mejor falsificación.

Gané este reto en 2.012 y recibí por ello un maravilloso cuadro atribuido a José Ribera, el Españoleto, que preside el salón de mi mansión gaditana.

Un cuadro bellísimo, una falsificación primorosa, ¿una obra de arte?

Charla de altura

Imagen: Montalleri

A poco de despegar de Barajas, mi vecino de asiento, un señor mayor, me dio conversación. No me apetecía hablar, pero me comporté con educación, siguiendo brevemente la charla. El hombre insistía una y otra vez, hasta que me hice el dormido unos minutos.

Sobrevolando Los Alpes, la vista era fantástica. Me sentía relajado, tranquilo, casi feliz. Pero mi vecino de asiento, insistía en hablarme…

-Que maravilla, verdad, es impresionante.

-Sí, le respondí apenas mirándole a la cara.

-Y qué, ¿una visita a Milán por trabajo o por placer?

-Digamos que es un reencuentro.

-Vaya, eso suena bien … tal vez una antigua historia de amor, le advierto que las italianas son muy fogosas, yo lo sé muy bien, dijo pícaramente.

Entonces, le miré fijamente a los ojos, puse una de mis muecas más raras, levanté una ceja, mientras le decía casi en un susurro….

-En realidad, es un reencuentro conmigo mismo, es como una necesidad. Desde que salí de la cárcel en la que estuve doce años por una “nimiedad”, me propuse viajar y así lo hice, pero por desgracia volví a recaer y digamos que tuve otro “jaleo” y gracias a mi abogado, me internaron en un psiquiátrico durante seis años más. A punto de salir, agredí al director del centro con un candelabro y regresé a la cárcel, pero esta vez pude escaparme gracias a mis contactos con la mafia de la droga y aquí me tiene, rumbo a Milán, para dar un golpe en una joyeria con mis socios italianos.

El hombre se atusó el escaso pelo, resopló e intentó sin éxito separarse apenas unos centímetros de mí. Cogió una de esas revistas de aviones y se concentró en la lectura, aunque me miraba por el rabillo del ojo, con cierta congoja.

A cambio de mi historia fantástica, me liberé del pelmazo y pude seguir disfrutando del vuelo y de las vistas sobre Los Alpes, relajado y tranquilo.

Ensoñación

Sol ardiente de junio, Frederic Leighton (1830-1896), Wikipedia

Elena se despertó sudorosa y agitada. De inmediato recordó su sueño. Alguien entraba en su cuarto y se acercaba sigilosamente a ella. Intentó calmarse. Miró el reloj, eran las 3:16 de la mañana. Aún le quedaban tres horas hasta que sonara el despertador, así que intentó conciliar el sueño. Le costó, pero finalmente lo consiguió.

A la mañana siguiente apenas recordaba nada. Preparó el desayuno, con café, tostadas, mermelada y zumo de naranja.

Cogió el móvil para leer las noticias, cuando vio que tenía abierta la pantalla con las llamadas y comprobó con sorpresa, que esa madrugada había marcado cinco veces el mismo número.

No recordaba nada.

Intrigada y nerviosa, decidió marcar de nuevo ese número. Sonó tres veces antes de que descolgaran…

-“Bienvenido a su futuro, en este momento todas las líneas están ocupadas, por favor espere y en breve uno de nuestros operadores le atenderá”. La espera se hizo interminable, cuando una voz femenina le atendió.

-Bienvenida Elena, le habla Vanessa ¿en qué podemos atenderle?

-¿Cómo sabe mi nombre?

-Bueno, usted nos llama con frecuencia, sabemos muchas cosas de usted, incluso nos envió una foto anoche…

-Perdone, no entiendo nada, ¿esto es una broma? ¿de qué foto me habla?

Y acto seguido abrió su galería de fotos y vio una foto suya totalmente dormida.

-Oiga, ¿quién…quién me ha hecho esa foto?, vivo sola, oiga, ¿esto es una broma pesada?

-No es una broma Elena, es el futuro. Usted nos llama y nosotros le respondemos, es un servicio gratuito…

-Pero y la foto, quién…

-La foto si claro… pero… usted no sale dormida, está casi muerta. Yo le recomiendo que aproveche el día, puede ser el último de su vida.

De repente sonó el despertador y Elena pegó un brinco en la cama, empapada en sudor frío. Joder, todo había sido una espantosa pesadilla, sonrió tranquila, ¡vaya sueño! pensó para sí misma.

Fue al cuarto de baño y cuando se miró en el espejo, no vio su reflejo. Asustada volvió al dormitorio y allí vio su cuerpo en la cama, frío, sin pulso.

Un mensaje entró en su móvil. Lo remitía la tal Vanessa: “por favor, valore su satisfacción con el servicio de futuro, de 1 (mínima) a 5 (máxima) y podrá entrar en el sorteo de una fantástica guadaña de acero”.   

Nombres

Imagen: Montalleri

María, mi madre. Una gran mujer, lista, trabajadora, estudiosa en la universidad de la vida. Siempre dispuesta a todo. Compaginó la casa con su trabajo de dependienta en la tienda de doña Herminia. Y excelente cocinera. Su cocido era famoso entre mis amigos, recuerdo que le encantaba a Nando.

Nando, mi mejor amigo, de siempre. Vecinos y compañeros de pupitre. Crecimos juntos en todos los aspectos, era como un hermano para mí. En los juegos, en los estudios, en las juergas, siempre estaba él. Y además a punto estuvo de ser mi cuñado, porque estuvo saliendo con Nieves.

Nieves, mi hermana, un año menor que yo. Era mi ojito derecho, mi confidente y mi amiga. Además compartíamos la misma pandilla en las eternas vacaciones en el pueblo. Y no teníamos secretos entre nosotros. Por eso le conté lo de Berta.

Berta, amiga de Nieves. Fue con certeza mi primer amor y con el tiempo, mi amor platónico. Estaba colado por ella. Nos quedó una bonita amistad. La veo ocasionalmente y siempre la recuerdo con una sonrisa. A ella y a Juan.

Juan, primo de Berta, todo un elemento. Dos años mayor que yo, era nuestro maestro de la vida. Si teníamos alguna duda sobre el tema que fuese, siempre recurríamos a él. Creo que mezclábamos amistad y admiración a partes iguales. Amigo de Maribel.

Maribel, con el paso del tiempo, mi amiga y compañera. Con quién he compartido mis mejores años. Con quién alcancé lo más parecido a la felicidad. De quién me queda un imborrable recuerdo. Lástima que nuestros caminos se separaran hace un tiempo. Lástima.

Lo voy a dejar por hoy, me duele el cuerpo, estoy agotado y necesito descansar.

Secuelas de la quimioterapia. 

Mañana seguiré con la lista de personas que me echarán de menos cuando me vaya.   

El balón perdido

Imagen: Montalleri

El remate final de Alvarito se fue al techo de la casa de don Gabriel, con tan mala suerte que el balón se alojó entre las tejas.

-Jopé exclamaron los chavales y ahora a ver quién es el listo que llama a la puerta con la mala leche que tiene el señor ese.

Entre todos decidieron que debía ser Alvarito quién corriera con el honor y el riesgo a partes iguales, pues fue su chut el que llevó el balón a las alturas. Así que el chico subió las escaleras de piedra, respiró profundamente y llamó al timbre. Al cabo de varios intentos y cuando ya estaba presto a bajar de vuelta, la puerta de abrió lentamente y apareció la faz malencarada de don Gabriel.

-¿Qué coño quieres chico? Le preguntó sin la menor empatía.

-Es que se nos ha colado el balón en su techo y quería preguntarle si nos podría… pero don Gabriel no le dejó terminar.

-¿Y que pretendes? ¿Qué me suba en una escalera a mis años? Pero si apenas puedo andar… 

-Pero si nos permitiera volver con una y apoyarla para … pero de nuevo don Gabriel no le dejó terminar.

-Mocosos, para qué coño queréis una escalera si sois … a ver…cinco, seis, siete chavales. Cread vuestra propia escalera unos sobre otros. Anda venid, mataos que sois unos mataos, Tú, tú y tú que sois los más grandes a este lado. Y vosotros cuatro que sois más esmirriados enfrente. Vosotros los grandes hacéis de contrapeso y vosotros los esmirriados vais trepando unos sobre otros. Tú enano, dijo dirigiéndose a Juanito, eres el más pequeño, tú subirás al techo y con el palo de la escoba harás mover la pelota hasta que caiga.

Y así lo hicieron no sin cierta dificultad, pero en apenas quince minutos, tenían en su poder la pelota.

Le dieron las gracias a don Gabriel, que ya no les pareció tan fiero como le pintaban.

Han pasado muchos años desde esta anécdota.

Hoy en día, a lo que hicieron los chicos que jugaban al balón se le llama “Trabajo en Equipo” y a lo que hizo don Gabriel se le llama “Gestión del Talento”.

Pero eso, ha existido siempre…

Agosto

Imagen: Montalleri
Imagen: Montalleri

La temperatura es de -5.5ºC. Frío. Hoy es 15 de agosto de 2.041.

Nos abrigamos para salir. Hace un viento helador y la sensación térmica es de -15ºC.

Vamos al cuadrante gamma, sección 65F, a ver una exposición sobre las ciudades sumergidas ante la subida del nivel del mar. Me interesa en especial un lugar llamado Denia. Allí iban a veranear mis abuelos. Denia fue cubierta por completo en 2.032 junto con otras ciudades del litoral.

Dice el abuelo que cuando él era joven, agosto era el mes esencial de las vacaciones, del calor, del sol, también de algunas tormentas, de la playa o de la montaña. Nos ha enseñado fotos antiguas en las que se les ve jugando en la playa. Es increíble.

Hasta el año 2.030 el tiempo fue raro pero mantenía ciertos criterios. Los veranos mezclaban semanas suaves, con otras de un calor asfixiante. Y los inviernos mezclaban igualmente temperaturas suaves, con otras extremadamente frías.

Había años de lluvias y nieves seguidos de otros de una extrema sequía. Y la contaminación se posaba sobre las grandes ciudades, causando dolencias y enfermedades pulmonares, contándose por miles los fallecidos. 

Entonces hablaban del Cambio Climático, pero los políticos de la época nunca hicieron caso de los expertos y ecologistas a los que ningunearon sin pudor, pese a las evidentes pruebas y avisos, que estaba dando el clima.

Fue en el año 2.031 cuando todo empeoró aún más. El invierno fue durísimo en ambos hemisferios alcanzando temperaturas extremas en lugares tradicionalmente cálidos, mientras en los Polos la temperatura era abrasadora. Y comenzó el deshielo y subió el nivel del mar, borrando del mapa muchas poblaciones costeras, ocasionando inmensos flujos migratorios hacia el interior. 

Desaparecieron la primavera y el otoño como se concebían por estas tierras y fueron sustituidos por un verano asfixiante de casi seis meses, al que siguió un invierno helador de otros seis meses. Los mandatarios mundiales se reunieron en Naciones Unidas pero fueron incapaces de entender el fenómeno y menos aún de buscar soluciones.

En 2.033 ya no hubo estaciones y la oscilación térmica en algunas ciudades era de hasta 40ºC en un solo día. Los cielos estaban cubiertos de unas nubes amoratadas que provocaban tormentas secas con gran aparato eléctrico. La agricultura no pudo soportar estos vaivenes y la producción cayó en picado. Y la fauna tampoco resistió, perdiéndose para siempre muchas especies animales.

El consumo energético se disparó hasta límites inviables. La gente entró en pánico, los sistemas de producción colapsaron, quebraron muchas empresas y la economía sufrió una crisis apocalíptica. 

Y entonces comenzaron las revueltas, los saqueos y el estado de sitio en todas las ciudades, en todos los países…

El resto de la historia, ya la conocéis…

Arenga

Imagen: Montalleri

 

Compañeros y compañeras: de vosotros depende el prestigio de la institución. De vuestro esfuerzo y trabajo. De vuestra dedicación y valor. Sé que es duro, pero es vuestro deber.

En apenas una hora, se abrirán las puertas del centro comercial y hordas de compradores comenzarán a utilizaros. Me consta que no todos harán buen uso. Por fortuna la mayoría será prudente con vosotros, pero habrá excepciones como siempre.

Mujeres y hombres, que os llenarán a rebosar y os someterán a una prueba de resistencia enorme. Otros os conducirán sin medición ni control, por no hablar de los niños y niñas para los que seréis un juguete ante la permisividad de los padres.

Pero es entonces, en las condiciones más adversas, cuando habréis de comportaros con toda vuestra valentía y fuerza. Tendréis que rodar con dignidad, evitando escoraros a izquierda o derecha.

Sé que no todos superaréis la prueba, pero habéis de saber que no estáis solos y que, si sufrís daños, seréis reparados por el servicio de mantenimiento, bajo mi propia supervisión.

Estad pues tranquilos y salir al centro comercial conscientes de vuestra labor, de vuestro momento.

Y pensad que ese momento no es de quiénes os empujan, sino de vosotros mismos.

Compañeros y compañeras…

-¿Estáis conmigo?

-Síiiiiiiiiiii

-¿Vais a mostrar vuestra valía?

-Síiiiiiiiiiii

Ánimo valientes, el destino está aún por escribir y en él nos esperan páginas gloriosas.

Suerte y que lo rodéis bien.

Nos vemos en dieciséis horas.

El ladrón de almas

Corrían los años sesenta. En apenas dos meses, se habían profanado tres tumbas en el cementerio del pueblo, lo que había creado la lógica indignación e inquietud entre los habitantes. La policía local había dotado un dispositivo especial de vigilancia consistente en dos agentes, a los que no les hacia ninguna gracia pasear entre muertos.

La noche del martes era muy húmeda y con una espesa niebla. Una figura vestida totalmente de negro deambulaba por el cementerio en búsqueda de una lápida concreta. La de don Herminio Fulguez, rico comerciante del pueblo, enterrado esa misma mañana. La figura negra dio con la lápida del finado. Tal vez hubiese sido enterrado con su reloj de oro o con su cadena igualmente de oro, incluso con los gemelos de tan preciado metal. Era una posibilidad racional, pues en esa comarca se estilaba enterrar a los difuntos con sus mejores ropas y abalorios.

Con la ayuda de un curioso sistema de poleas, la figura podía mover la lápida, lo justo para acceder al ataúd sin dificultad, abrirlo y llevarse todo cuanto de valor se encontrase allí. La figura carecía de escrúpulos eso parecía evidente y el botín podía ser interesante, por lo que el riesgo se podía asumir. Si espaciaba los ultrajes en el tiempo, sería difícil dar con él, pues apenas dejaba huellas que se pudieran seguir.

La figura instaló las poleas alrededor de la lápida y comenzó la tarea difícil de moverla con el más absoluto sigilo. Al cabo de diez minutos, la lápida cedió. Era el momento crítico porque se produciría inevitablemente un ruido al correrla, pero la figura jugaba con la ventaja del miedo, por lo que nadie se iba a acercar al cementerio a esas horas.

Con facilidad abrió el ataúd y de repente don Herminio, el muerto, profirió un alarido en búsqueda de aire, mientras sus ojos desorbitados miraban a la figura, la cual, tras semejante susto, sufrió un infarto que le causó la muerte en el acto.

La investigación concluyó que la figura era Casimiro Ruiz el dueño de la herrería del pueblo. La policía le inculpó de los otros tres casos de profanamiento acaecidos en el cementerio.

Don Herminio fue trasladado al hospital comarcal, donde se le trató de una crisis de ansiedad profunda. Si bien el médico local había certificado su muerte, se llegó a la conclusión de que don Herminio había sufrido de catalepsia, curioso mal que deja el cuerpo inactivo y aparentemente muerto.

Al final, resultó que la profanación de su propia tumba le dio de nuevo la vida.

Aún hoy, pasados casi sesenta años, los más viejos del lugar recuerdan que de niños les decían, que por el cementerio vagaba el espíritu de un tal Casimiro, al que apodaban el ladrón de almas. 

El abrazo misterioso

Esta semana he dormido muy bien, excepcionalmente bien. Como si me sintiera abrazado permanentemente por alguien. Pero eso es imposible, porque vivo solo.

Al principio atribuía ese relajo especial, al cansancio, o al frío que me hacía arrebujarme bajo el edredón. No le dí mayor importancia. Al contrario, estaba encantado, porque soy de sueño ligero.

Pero esta mañana, cuando iba a meter la sábana en la lavadora, me he quedado de piedra, cuando he comprobado con mis propios ojos que mi sabana bajera era en realidad un fantasma.

Superado el susto y ante la dificultad de entendernos, hemos conversado con señas y creo que el fantasma, no quería bajo ningún concepto entrar en la lavadora y le comprendo.

Finalmente hemos llegado a un acuerdo. A mi me gusta que me abrazen y al fantasma le gusta mi espacio, así que esta noche volveremos a dormir juntos, pero ya no será mi sábana bajera, sino mi compañer@ nocturno con su propio espacio en mi cama doble.

Y me sentiré abrazado de nuevo.