El balón perdido

Imagen: Montalleri

El remate final de Alvarito se fue al techo de la casa de don Gabriel, con tan mala suerte que el balón se alojó entre las tejas.

-Jopé exclamaron los chavales y ahora a ver quién es el listo que llama a la puerta con la mala leche que tiene el señor ese.

Entre todos decidieron que debía ser Alvarito quién corriera con el honor y el riesgo a partes iguales, pues fue su chut el que llevó el balón a las alturas. Así que el chico subió las escaleras de piedra, respiró profundamente y llamó al timbre. Al cabo de varios intentos y cuando ya estaba presto a bajar de vuelta, la puerta de abrió lentamente y apareció la faz malencarada de don Gabriel.

-¿Qué coño quieres chico? Le preguntó sin la menor empatía.

-Es que se nos ha colado el balón en su techo y quería preguntarle si nos podría… pero don Gabriel no le dejó terminar.

-¿Y que pretendes? ¿Qué me suba en una escalera a mis años? Pero si apenas puedo andar… 

-Pero si nos permitiera volver con una y apoyarla para … pero de nuevo don Gabriel no le dejó terminar.

-Mocosos, para qué coño queréis una escalera si sois … a ver…cinco, seis, siete chavales. Cread vuestra propia escalera unos sobre otros. Anda venid, mataos que sois unos mataos, Tú, tú y tú que sois los más grandes a este lado. Y vosotros cuatro que sois más esmirriados enfrente. Vosotros los grandes hacéis de contrapeso y vosotros los esmirriados vais trepando unos sobre otros. Tú enano, dijo dirigiéndose a Juanito, eres el más pequeño, tú subirás al techo y con el palo de la escoba harás mover la pelota hasta que caiga.

Y así lo hicieron no sin cierta dificultad, pero en apenas quince minutos, tenían en su poder la pelota.

Le dieron las gracias a don Gabriel, que ya no les pareció tan fiero como le pintaban.

Han pasado muchos años desde esta anécdota.

Hoy en día, a lo que hicieron los chicos que jugaban al balón se le llama “Trabajo en Equipo” y a lo que hizo don Gabriel se le llama “Gestión del Talento”.

Pero eso, ha existido siempre…

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

32 comentarios en “El balón perdido”

  1. Eso ha existido desde tiempos inmemoriales, aunque ahora algunos listillos crean que han inventado la pólvora, cambiándole el nombre. Esfuerzo, solidaridad, destreza, precisión, habilidad, compañerismo y un larguísimo etcétera. Un abrazo Carlos.

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  2. Tenía razón Gabriel y la enseñanza es muy buena sin necesidad de ponerle vocablos actuales.
    En cuanto a su mal genio, a lo mejor no era la primera vez que la pelota caía en su tejado y, claro, la paciencia se va agotando.
    La foto me ha gustado mucho, con flecha incluida 😉
    Abrazo!!

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    1. La experiencia es un grado y Gabriel hizo buen uso de ella. Y de paso les enseñó una buena lección a los chavales. ¿El genio?… bueno, también tiene su puntito ser un poco cascarrabias, ¿no te parece?
      Es que en la foto original no se distingue bien el balón 😉😂 y por eso la flecha jajaja
      Un abrazo Paloma y buena semana.

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  3. Esa lección nunca la habrá olvidado ese grupo de niños y de seguro la han utilizado muchas veces. También que, nada es tan terrible como parece.
    Me gustó la historia, Carlos, lo mismo que las fotografías con que la ilustras.
    ¡Un abrazo!

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  4. Una historia divertida y tierna. Hoy en día se siguen colando pelotas en tejados, pero mucho menos que antes, porque los niños juegan más con videojuegos que con balones. Me gustado lo de separar a los niños grandes de los “esmirriados”, jeje… Abrazos

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    1. Eso es verdad, con tanto móvil, tablet, etc… pero sigo pensando que el balón es un clásico, sobretodo en los pueblos. Me alegra que te haya gustado. En toda pandilla había algún esmirriao 😂😂, algún enano y algún gordito. Un abrazo Mayte.

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  5. Qué buen relato, he sentido al leerlo una caricia de vuelta a mi infancia…
    y oye! que buena enseñanza les quedó a esos chicos.
    Nada es lo que parece y todo tiene su esfuerzo. Grande!
    Justo lo que actualmente carecen los chavales, para los que es vital moverse en entornos de apariencia y utilizar la ley individual del mínimo esfuerzo.

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    1. Es que es un relato un poco nostálgico, se notan los años jajaja.
      Lo importante es aprender a buscar soluciones, a ser ingenioso, aunque se tengan pocos recursos y ahí coincido contigo, los chavales actuales son muy cómodos y me temo que poco imaginativos.
      Un abrazo Mukali, encantado de “verte” por aquí.

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  6. Pienso que don Gabriel está muy solo, de ahí ser un cascarrabias. Seguramente el ayudar a los chavales ha supuesto para él un subidón, esta noche dormirá con una sonrisa en los labios, aunque a ellos nunca se lo va a decir…
    La unión hace la fuerza, los refranes son el reflejo de la realidad y siempre han existido, habría que enseñarlos en la escuela, con sus moralejas y todo.
    Un abrazo, Carlos.

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    1. Detrás de un cascarrabias puede haber un gran corazón aunque envuelto en una coraza.
      Más refranes y menos twitter y sobre todo, más imaginación y menos consolas.
      Al final los chicos aprendieron la lección, aunque como alguien dijo en otro comentario, este texto despierta una cierta nostalgia de otros tiempos. Un abrazo Estrella.

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