Fila 6, butaca 12

 

Imagen: Montalleri

Teatro, sesión a las veinte horas. Una tarde desapacible, fría, ideal para ir al teatro y a la salida, picar algo rápido en alguno de los mesones de la zona. Fila seis, butaca doce. No está nada mal.

Comienza la obra. Las cabezas miran adelante concentradas en los primeros movimientos de los actores y actrices.

Al cabo de cuarenta minutos de representación se produce el estallido.

Un estornudo inmenso, apoteósico, contundente, casi un “hipoaullido huracanado”, como decían en una serie de dibujos animados. Y al primer estornudo, le sigue un segundo y un tercero y un ….

Las cabezas se giran en búsqueda del culpable, que no puede evitar la avalancha de estornudos y gemidos, cual Chewbacca galáctico. La representación se paraliza, los actores en escena se miran desolados, como preguntándose -¿seguimos o qué?

Hay un murmullo en el patio de butacas, mezclado con alguna sonrisa de complicidad, cuando se descubre al pobre “Estornudator” que, enrojecido por la vergüenza, sale de la sala, entre hipos de contención. Hay quién aplaude su salida e incluso se escucha algún “Bravo”.

Los siseos de parte del público animan a recobrar el silencio y la atención en la obra, mientras al fondo, fuera ya de la sala, aún se oyen los ecos de rotundos estornudos.

Pero al final los actores reanudan el diálogo. Al cabo de una hora larga, termina la función.

A la salida, el comentario general, era que la representación había estado bien, pero sin duda, lo mejor había sido el ataque de estornudos del espectador de la fila seis, butaca doce.


Basado en hechos reales. Dedicado con cariño a Paco.


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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

33 comentarios en “Fila 6, butaca 12”

    1. En verdad lo pasamos mal por él. Más que el caballero del crecepelo 😂 me inclino a pensar en esa mezcla entre alergia y polución de las ciudades, que algunos sufrimos (yo me incluyo). Al del “Bravo” le daba yo un buen ataque con gramíneas 😁
      Un abrazo Carlos y a por el domingo.

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      1. Hay una asombrosa diferencia en el coste entre las pequeñas y grandes capitales. Creo que la salud y la calidad de vida deberían primar a las primeras para elegir el lugar de residencia. Un abrazo

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  1. Hace unos meses fui a ver una obra con un amigo que estaba siendo un coñazo monumental. Estábamos mirándonos para irnos pero nos daba cosa.
    De repente empezó a hablar un gps, “giré a la derecha y al llegar a la rotonda…” mira, creí que iba a morirme de la risa ahogada dentro de mí.
    La máquina se callaba pero en el momento más inesperado volvía a empezar.
    Al final tuvimos que irnos, casi me muero de risa. Una vergüenza la verdad. Al final mereció la pena lo gastado en las entradas jajajaja

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    1. ¿Pero el gps era vuestro? 🙄 puedo imaginarme la escena 😂😂
      Yo tengo una anécdota muy graciosa con un conocido cantante al que tuve que mandar callar porque no paraba de hablar y parece que nadie se atrevía. Terminada la obra, se acercó a mi y me pidió disculpas. Lo que le agradecí. Desde entonces, siempre que sale en televisión recuerdo la anécdota.
      Un abrazo Margui.

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  2. ¡Trágame tierra…!, habrá dicho Paco. Y si ha estado acompañado, ¡pobre también! No soy alérgica, pero vivo con uno y sé cómo es esa interminable y sonora sucesión de estallidos. Buena anécdota, Carlos.
    ¡Un abrazo!

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