El error del Trovador

Sigo observando mi trocito de cielo desde esta mazmorra, es lo único que me recuerda la vida.

Yo era trovador, más sin duda temo que trové a quién no debiera haber trovado.

Solo vi en ella una hermosa dama, cuyos ojos me cautivaron al instante y le canté ignorando que fuera la hija del más importante valido del Rey y que éste, tomara mi trova cual ofensa a la virtud de su primogénita.

No era mi intención ofender, si bien debo admitir que no me hubiera disgustado en absoluto, catar la mencionada virtud.

Merezco pues, mi triste final.

Solo ruego al Señor, que no me corte el cuello Damián el tembloroso.


Original publicado en octubre 2.016

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

34 comentarios en “El error del Trovador”

  1. Oye, Carlos … que digo yo que el tembloroso es una consecuencia / drástica y excesiva lo admito. Pero añadiría que los trovadores con sus trovas tienen muchísimo peligro 😉 y luego suceden cosas …
    Bromas aparte, que me ha encantado leer tu relato de trovador lleno además de sentido del humor 👏👏👏
    ¡Gracias!
    Un abrazo

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    1. Lo del tembloroso es como para temblar jajaja. Me alegra que te haya gustado el micro. Y me alegro también, de haberlo rescatado del baúl del blog, de hace más de dos años. Cómo pasa el tiempo. Respecto del humor… tengo días como todos, pero siempre es necesario, claro.
      Un abrazo Úrsula y a por el finde.

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  2. Me gusta mucho el nombre que le has puesto al trovador. Pero, ¿ya temblaba antes de verse en la mazmorra? Porque un trovador tembloroso tiene que ser todo un espectáculo.
    Muy gracioso el micro relato 🙂
    Está bien hacer rescates para que no se pierda del todo lo que tenemos por el fondo de los blogs.
    Buen fin de semana!!!

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    1. Fíjate que el que temblaba no era el trovador, sino su verdugo. Aunque pensar que te va a cortar el cuello alguien al que apodan el tembloroso, acojona 😳 El fondo de los blogs, es como el fondo de armario, hay algunas cosas interesantes que están guardadas allí.
      Un abrazo 😊 Y buen finde.

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      1. Aunque un juglar anónimo, el mismo que escribió El lazarillo de Tormes narraba como la hija del innoble ricachón, no quisose casar con el viejo y forrado mercader que su padre la tenía preparado. Por eso la chica, que aparte de guapa era lista y agradecida, sobornó al carcelero y emborrachó al tembloroso para fugarse con el trovador. La historia continua pero el propio Anónimo dijo que lo que aconteció solo sería asunto de su bella mujer y él. De ahí que su apodo de anónimo no conociera ni otro nombre o apellidos, que su suegro rencoroso los buscó durante años hasta que un gentil y humilde hueso de aceituna le mandó de visita permanente al camposanto familiar.
        Saludos ✋

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