Lucimiento

Imagen: AMC

Era la primera vez que Natalia venía a casa a comer y decidí esmerarme. Nada de platos previsibles, nada de paellas, solomillos ni lubina.

Tenía que lucirme. Y sobre todo tenía que impresionarla.

Así que me decidí por una apuesta arriesgada: serpiente frita con salsa de arándanos.

Fue ver la bandeja y Natalia salió corriendo de casa.

Ni siquiera probó la deliciosa salsa de arándanos…

Así que llevo tres días comiendo serpiente.

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

58 comentarios en “Lucimiento”

  1. Muchas gracias pero se acercan las fiestas y el médico ha decretado un estricto régimen de verduras y nada, nada de frutos rojos. No remitas tupper que además se estropeo el congelador y como aún no viene el técnico, voy a viajar al Polo Norte. Que aproveche. Deben estar riquísimas. Un abrazo.

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      1. No sé a Mariano sí que le gusta el lagarto, las ancas de rana. lo que ahora está prohibido. Pero unas cosas muy extrañas con forma de dedo negruzco y sucia uña que pilla durante la bajamar en ciertas rocas expuestas de A Costa seguro que acepta. Un abrazo.

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  2. No se si tendrán muchas proteínas… pero creo que mejor cuidar mi Colon. Lorena como que pudo ser vegetariana.

    Eso me recuerda que a veces nos esmeramos tanto en “lucirnos” que olvidamos los destellos esenciales de la persona a quien queremos impresionar.

    A veces menos es más.

    Bueno texto Carlos.

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    1. Pues proteínas si que tiene y es más, dicen que es una carne sabrosa. Yo creo que aquí el lucimiento es complicado, aunque en algunos países asiáticos, esto es de lo más normal. En todo caso siempre hay que pensar siempre en la persona, como dices.
      Un abrazo Awilda.

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  3. Jajaja… Me ha recordado a un día que fuimos a comer fuera y en el restaurante nos pusieron ensalada con anchoas. Y mi hijo (que tiene 4 añitos) dijo: “Yo no voy a comerme esas serpientes”. ¡Bon appetit! Un abrazo

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    1. Que bueno, los niños siempre dan en el clavo 😉👍
      No estamos acostumbrados a ciertos “manjares”. A veces es más la rareza del alimento, que el propio sabor. De hecho dicen que la carne de serpiente es muy sabrosa, pero no sé yo 🙄
      Un abrazo Mayte

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    1. De hecho tengo alguna anécdota con gente de fuera, que no comprenden como podemos comer esos alimentos que mencionas. Pero un amigo británico que le hacía ascos a unos callos con garbanzos, le impresionaron tanto, que siempre que viene me recuerda que tenemos que comerlos de nuevo 😉😂
      Un abrazo Paloma.

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      1. La presentación no fue la más indicada… ¡No cabía duda de qué se trataba! Yo les tengo mucho miedo, aunque las chilenas son pequeñas y huidizas. Quedo paralizada cuando he llegado a encontrármelas. Opino lo mismo: me quedo con una paella.

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