El objetivo de Hakan

Imagen: Wikipedia

Hakan se dedicaba a la búsqueda de agua y se había ganado una merecida fama en reconocimiento a sus dotes intuitivas. Porque su método se basaba en la intuición y en años de experiencia en el conocimiento de terrenos. Cuando era contratado, era él quien decidía donde empezar a cavar y no admitía discusiones al respecto.

Corrían los años setenta del siglo pasado y encontrar agua en la Turquía de esa época era un regalo del cielo. Cuando Hakan acertaba, lo que sucedía en un gran número de ocasiones, cobraba un plus o incentivo y era el centro de las comidas que se hacían en su honor. Cuando fracasaba, siempre podía echarle la culpa al destino, a la naturaleza o incluso al mal fario de su cuadrilla de peones que le ayudaban en las duras tareas de cavar y sacar escombros y de cimentar conforme abrían el pozo.

El trabajo era muy laborioso y dependía de los metros excavados, a veces diez metros era suficiente para tomar una decisión, pero en ocasiones su empeño y testarudez le hacían insistir un poco más. Los peones que le ayudaban eran chicos fuertes, fibrosos y muy trabajadores. Cobraban un jornal pero también un extra en caso de aparecer el agua.

El mayor problema era topar con una dura formación rocosa, entonces el trabajo se alargaba jornadas interminables. Sucedió que una vez en el terreno del señor Köybaşı, la prima por encontrar agua era muy grande. Pero habían llegado a los diez metros de profundidad y encontraron rocas que habrían de romper pacientemente en un esfuerzo titánico.

Los peones no querían seguir, convencidos de que tras la piedra habría otra y luego otra, pero Hakan se empeñó en que allí había agua y les pidió un último esfuerzo a cambio de un aumento del jornal. Y consiguió convencerlos.

Costó una semana atravesar las piedras; bajaban al pozo por turnos y subían exhaustos a través del sistema de poleas que habían instalado previamente para la subida de escombros.

Y sucedió. La tierra que encontraron una vez traspasadas las piedras, era oscura y reflejaba una cierta humedad. Eso les animó. Tres días después, por fin encontraron el preciado líquido que comenzó a fluir lentamente pero de manera constante. Ahí terminaba su trabajo. El resto ya era cosa del propietario y su cuadrilla de trabajadores.

Hakan y su equipo solo buscaban agua y la encontraron. La fiesta en su honor fue enorme, se asaron varios cabritos y se adornaron las viandas con deliciosas hierbas aromáticas, mientras las copas se regaban una y otra vez de un vino espeso y rojizo que iluminó algunas mentes.

Objetivo cumplido.   

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

15 comentarios en “El objetivo de Hakan”

  1. El zahorí era un personaje muy respetado en cada comarca, creo que utilizaban varas de avellano o de metal para localizar el agua, de alguna manera estaban conectados con la tierra, hoy se mide la resistividad del terreno mediante unas fuertes picas clavadas. Un abrazo.

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    1. Y especialmente era algo intuitivo. He leído sobre el tema de la búsqueda de agua en zonas secas de Turquía y de Irán y es verdaderamente interesante. De hecho, encontrar agua o no, significaba prosperidad en la zona al poder montar industrias o simplemente casas. Un abrazo.

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      1. En Turquia no sé, pero en el rural, determinar donde se encontraba una fuente fiable de agua era fundamental para no hacer inútiles esfuerzos económicos, porque, como bien has escrito, los pozos se construían y cavaban a pico y pala. Un abrazo.

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  2. El agua era vida y el principio de las cosas, pero también era y es negocio. No puedo imaginarme la vida tan dura de los buscadores en esos tiempos. Y me impresiona el aspecto intuitivo que describes en este texto tan interesante. Un abrazo Carlos.

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    1. Gracias Miguel, a lo largo de los siglos siempre ha habido negocios y negociantes desde mucho antes de los fenicios y que se yo… Pero el agua ha sido siempre un tesoro incluso en el siglo XX en cuyos años 70 se desarrolla esta historia. Agua era sinónimo de prosperidad. Lo de la intuición es casi mágico sin la menor duda.
      Un abrazo.

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    1. Me alegra que te hayas sentido cercana al contenido del texto. Como acabo de escribir el agua es un tesoro y así lo ha sido siempre, y por supuesto en nuestros días no es una excepción. Aquí abrimos un grifo y sale agua pero no nos olvidemos de lo enorme que es nuestro planeta y de las zonas donde esa sencilla maniobra es casi un milagro.
      Un abrazo Úrsula

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  3. En el 90% gana la insistencia en todo …sea lo que sea . Lo que me pareció curioso es que el texto no lleva ninguna moraleja, ninguna lección , tampoco conclusión alguna. Es que todos tus textos siempre llevan un mensaje para reflexionar. ¡ Un precioso cuento! Un abrazo

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    1. La insistencia y esa peculiar intuición adivinatoria. Bueno…no siempre hay moraleja jajaja, pero siempre la reflexión es posible. Tal vez debamos pensar en esos gestos cotidianos como abrir un grifo que sin embargo aún a día de hoy, son excepcionales en muchas zonas del planeta.
      Un fuerte abrazo.

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