La boda

imagen: Pixabay

Recibí con una enorme sorpresa, la invitación para asistir a la boda de Estrella y de inmediato sentí un extraño hormigueo en el cuerpo. La madre de Estrella era Berta, fue mi amor juvenil y creo que también mi amor maduro. Vivíamos en Tenerife y desde que rompimos nuestra relación, las pocas veces que la había visto en reuniones de amigos, comprendía que aún hoy, pasados más de veinte años, mi corazón se estremecía cada vez que la veía. Conocía de memoria su mirada, sus gestos, el significado de sus muecas.

Nunca supe la causa de nuestra ruptura, porque jamás lo hablamos. Yo creo que fue una decisión suya, pero siempre me intrigó el motivo de una ruptura tan drástica. Ambos iniciamos entonces caminos que no habrían de converger jamás. Yo creía que nos quedaba solo el recuerdo pero cada vez que escuchaba su nombre comprendía que aún quedaban rescoldos de aquel fuego apagado.

Tras la ceremonia hablé con ella, con normalidad aparente y con un enorme cariño mutuo. En un momento preciso, apareció Estrella con su reciente marido. Estaba muy guapa, digna hija de su madre. Hablamos de cosas banales y cuando se fueron a saludar a otros invitados le dije a Berta, lo mucho que su hija se parecía a ella. Berta me describió a su hija como cariñosa, muy noble, algo cabezota y sobretodo una bellísima persona.

-Es igual que su padre apostilló al final… Igual que su padre. 

Posó sus ojos en los míos, en un gesto que reconocí de inmediato. Su mirada me hablaba. Sentí un inmenso calor en el cuerpo, tuve que sentarme y beber algo mientras me deshacía el nudo de la corbata.

-¿Entonces…?

-Sí…

-Pero por qué no me lo dijiste…

-No lo sé, nunca encontré el momento

-Me gustaría que ella supiese que…

-No, dejemos las cosas así, tenía que decírtelo, tenía una deuda contigo. Ahora ya lo sabes, pero no quiero que entres en su vida. Ya no. Ese año terminabas la carrera y te salió un trabajo en Madrid. Lo siento Miguel, fue mi decisión hace más de veinte años, tal vez fue una decisión errónea, no lo sé, no me lo planteé entonces y menos ahora.

En el avión de regreso, sentí un nudo en la garganta, una congoja enorme que no podía superar.

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

45 comentarios en “La boda”

    1. Pues si es bastante fuerte. No es mentir, sino ocultar, pero en el caso de su propia hija ¿Qué le diría?.
      Hemos de ser consecuentes con nuestras acciones pero también dejarnos llevar por el sentido común antes de tomar decisiones así.
      Un abrazo Úrsula.

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  1. Reblogueó esto en jm vanjav hasta en 500 palabrasy comentado:
    Epílogo

    Las decisiones equivocadas que no se quieren solucionar acarrean consecuencias que dan una última oportunidad.
    Al cabo de unos meses Miguel recibió un telegrama urgente, Berta había tenido un ataque, su corazón nunca fue su fuerte y solía bromear con ello en su época estudiantil, el mensaje lo enviaba Estrella.
    Aquella misma noche, tras un vuelo relámpago, Miguel, Estrella y Berta se vieron de nuevo las caras en la habitación del hospital. Esta vez la confidencia de la enferma fue para su niña, no podía dejar este mundo sin que supiera quien era su verdadero padre, por eso pidió a su hija convocará a Miguel con toda urgencia.
    Al día siguiente, el diagnostico de Berta, después de las pruebas, no se hizo esperar; padre e hija mirándose como así por primera vez, esperaban las palabras del especialista. Bueno, dijo el doctor, esta vez ha sido una angina de pecho, la hemos cogido a tiempo y en unos días en casa pero es un aviso para que se tome las cosas con calma y apoyada por su familia.
    Estrella y Miguel se volvieron a mirar, esta vez la complicidad les hizo esbozar una sonrisa, ambos sabían lo que les costaría atar en corto a Berta, para que no les diera otro susto como este.

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    1. De nuevo un epílogo interesante. Es bueno que padre e hija lleguen a conocerse y a comprender la situación. Ahí la que sale mal parada es Berta y no solo por su angina de pecho sino porque tendría que explicar a su hija, porqué le ocultó la presencia de su padre biológico. Y no tengo claro cómo reaccionaría Estrella.
      Genial JM, un abrazo y gracias por tu aportación.

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      1. Bueno, no quise hacer sangre, además como buena hija de su padre Estrella es de buen talante y acepta la situación como la tuvo que aceptar su progenitor a los veinte años.
        Me alegro que te guste, me quedó mal gusto de boca que Miguel rumiara la situación sin un desenlace mas prometedor.
        Un saludo Carlos y espero que mis intromisiones, a tus relatos, no te molesten parece que los tengo que dar otra vuelta para intentar poner las cosas en su sitio (como a mi me parece).

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      2. Si pero Estrella es también víctima de la situación, privada de un padre existente. Como me gusta dejarlo abierto queda por ver si Berta se lo dirá o no a su hija. Como le he comentado a alguien, ocultar no es mentir, pero esa omisión es grave en mi opinión. Tus epílogos me los tomo como eso precisamente, epílogos, nunca como intromisiones y sabes que siempre son bien recibidos. Me gusta que te tomes ese interés en los textos. Cualquier aportación suma y esta por ejemplo me parece original. Yo me quedo tal vez para una segunda parte con la reacción de Berta cuando se entere de que su padre biológico vive, ya verémos…
        Un abrazo jm.

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      3. Bueno, con las pistas que dabas sobre el temperamento de Berta, creo que necesitaba una situación límite y el ataque era la excusa. Estrella, por su parte, tiene que tener parte de sus dos progenitores y si me parece convincente que acepte la confesión de su madre sin montar un drama por ello.
        Las dos miradas de padre e hija creo que confirman su parentesco y que conocen a la perfección el carácter de Berta.
        Por supuesto es mi interpretación y puede haber tantas como lectores, me alegro tomes a bien mis epílogos.
        Hasta la próxima Carlos 🙂

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    1. Claro que sí, el padre tiene derecho a saber lo sucedido, pero también la hija tiene derecho a saber de su padre biológico. Tal vez sea la hija, Estrella, la que en cierta medida es víctima de la situación y del ocultamiento. Mentir es malo, pero ocultar estas realidades también.
      Un abrazo Mayte.

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  2. Conocí una historia un “pelín” parecida: chico se enrolla con chica en una fiesta. Él parte al cabo de unos días para cursar la carrera en Estados Unidos. No fue más que un rollete de una noche de verano alocada y ambos se despiden como buenos amigos. Al poco, ella se da cuenta de que está embarazada. Calla y opta por casarse con su novio, un buen chaval que la quiere y al que ella quiere. Concluida la carrera, el muchacho regresa al pueblo y se asombra ante la imagen de un niño que es su vivo retrato, tanto que ella le pide que se vaya por temor a que su marido ate cabos. Así lo hace. Cuando conocí a Fillipe vivía en París. Seguía soltero, a pesar de ser un hombre atractivo. Por curiosidad o quien sabe por qué, había regresado al pueblo un par de veces. “Vi a mi hijo de lejos, a escondidas, con sus padres”, aclara. “Parecían tan felices que sentí una punzada de celos”. Con el tiempo se casó con un modelo escuálida de la que recuerdo que le gustaba fumar en pipa. La vida es así… extraña. Un relato muy chulo, Carlos.

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    1. Pues si que tiene cierto paralelismo, debe ser también una situación delicada para todas las partes implicadas. Y es casi comprensible esos celos cuando regresaba al pueblo y los veía como la familia que él no tenía. Me ha hecho gracia lo de la modelo escuálida jajaja es un curioso detalle.
      Gracias por tus visitas. Un abrazo Carmen.

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  3. Ah…..cuantas decisiones erróneas tomamos durante la vida . ¿ O simplemente es lo que nos parece que son erroneas ? ¿ Y en relidad son correctas ? Amó toda su vida el recuerdo de su primera chica y si vivieran juntos podría odiarla tras pasar 20 años… Un abrazo. Como siempre nos haces pensar . Es que cada uno tiene sus ” esceletos en armario”

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    1. A veces la línea entre lo erróneo y lo correcto es muy fina, incluso cuestión de matiz. Miguel seguía amando a la mujer que le negó el conocimiento de su propia hija. Melodramático tal vez, pero estas cosas pasan, de hecho este relato está basado en un hecho real, aunque salvando algunas distancias.
      Un abrazo y gracias por tus comentarios.

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  4. He estado fuera unas semanas y vaya calidad de tus últimos textos, menos mal que ya me he puesto al día. Este texto es duro, creo que un padre tiene el derecho a saber que tiene una hija, Se lo dirá Berta también a Estrella ¿Que razones le dará? Dificil situación.
    Un abrazo Carlos.

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    1. Hola Miguel, espero que hayas disfrutado de tu viaje y gracias por tu comentario. El texto es duro aunque cercano a la realidad. Por supuesto que el padre tenía derecho a saber de su hija, pero sobretodo la hija debía saber de su padre biológico. Ocultárselo no fue una buena, aunque sus motivos tendría. Un abrazo.

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  5. Una historia tremenda. De las que te dejan no sólo un nudo, sino más. Hay nudos en la madre, el hijo, el padre verdadero y el padre postizo. Se me ocurre pensar en él, así de pronto. Lo sabría? Lo aceptó? Hay historias dentro de historias. Siempre que la original es buena, ocurren estas cosas… la cabeza continúa pensando por su cuenta y ya no puede detenerse. Me encantó. A ver ahora cómo la paro!

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    1. En efecto hay nudos por todas partes, según el punto de vista de quién cuente la historia. Dices bien, son historias dentro de la historia con reacciones diferentes y emociones dispares. Me encanta que tu cabeza siga dándole vueltas jejeje.
      Un abrazo Eva y gracias por comentar.

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  6. Un claro ejemplo de que eso de que «nunca es tarde» no es verdad. Tal vez podría conocer a su hija ahora, pero todo lo que han robado, su nacimiento, infancia… ser su padre con todo el sentido, ya no lo podrá tener. Y tampoco la hija, que también es víctima en un caso así…
    Un abrazo 🙂

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    1. Coincido contigo Luna, especialmente en que la hija también es víctima de esta historia. Al padre se le ha robado la infancia y juventud de su hija, pero a esta se le ha robado su derecho a saber y conocer a su padre biológico. Imagino que Berta, tendría sus razones para actuar así. Puntos de vista distintos para una historia que termina convergiendo el día de la boda.
      Un abrazo

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    1. Ya lo dice el tango “veinte años no es nada” pero en este caso creo que ahora será diferente la interpretación de ese tiempo de ausencia por parte de Miguel. ¿Y qué hay de Estrella? Sin duda ella también forma parte de la ausencia de un padre que le fue negado por su madre. Un asunto complejo y muy emocional.
      Un abrazo Carlos

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  7. ¿Para qué contarle al padre, si desea que todo continúe igual? ¿Solo porque no da más con ese secreto? Me parece que Berta vuelve a errar. Lo pasado hecho está; imposible cambiarlo y , tanto él como su hija se perdieron momentos más que importantes de sus vidas. ¿Por qué no asumir, decírselo a la hija y pedir perdón? Será doloroso; pero aún les quedan muchos años para compartir y regalarse amor. Creo que sigue valiendo “el nunca es tarde”.
    ¡Muy bueno, Carlos; como todo lo que escribes!

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    1. Comparto tu opinión Sara, pero su confesión aunque tarde al menos llega a Miguel. Es cierto que este ha perdido muchos años de su hija, pero no es menos cierto que a ella, a Estrella, su propia madre le ha arrebatado la existencia de un padre. Creo que Estrella es víctima de todo este entramado. Tal vez madre e hija deban hablar sin tapujos y con la verdad por delante. Pero dejé el texto abierto a vuestra interpretación, como siempre muy interesante. Un fuerte abrazo Sara

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    1. Muy amable Rubén. La puerta está abierta a posibilidades y a interpretaciones. Estas cosas suceden a veces y son dolorosas para las partes, pero al dolor suele seguir la alegría de descubrir un padre o una hija, como en este caso. Un abrazo.

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  8. Al final pesan las verdades, Carlos. Y eso es lo que le ha pasado a tu protagonista. No puede mantener más ese secreto y ha de confesar.
    Creo que si ha decidido contarselo a él tambien lo hará con ella, su hija, la posibilidad de que se entere por otras partes es muy fea y no creo que de lugar.

    Un relato muy conseguido con el que consigues conectar con el lector. Lo peor es que seguro hay historias de este tipo.

    Besos.

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    1. Sin la menor duda que así es. No es fácil mantener un secreto así, al margen de lo injusto que es para el padre pero especialmente para la propia hija. Lo lógico sería hablarlo también con ella. Pero la historia queda en un momento crítico. ¿Cómo reaccionaría Miguel, querría buscar a su hija Estrella? Me alegra saber que la historia conecta o transmite, ese es el gran objetivo.
      Un abrazo Mukali, encantado de verte por aquí.

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