La (in)decisión

imagen: Pixabay

Salieron juntos cogidos de la mano. Hacía días que la decisión estaba tomada y tras un hermoso paseo de quince minutos, llegaron al lugar.

Se miraron, suspiraron fuertemente, se besaron y corrieron agarrados hacia el acantilado.

En el último momento él se arrepintió y soltó bruscamente la mano y al instante el cuerpo de su amada caía sobre las rocas punzantes azotadas por el mar.

Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

57 comentarios en “La (in)decisión”

    1. Nunca sabemos como reaccionar ante situaciones límites. En el contexto del micro el tipo es un cabrxx, entiendo que te choque su actitud. En la vida real sin embargo, nos encontramos frente a muchas y variadas formas de huidas. Un abrazo Sara, que bueno verte de nuevo por aquí.

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  1. ¿El arrepentimiento fue en ese momento o fue premeditado…? porque fíate del diablo y no corras que verás el resultado. O quizá quedó paralizado por la belleza del acantilado.
    Muy bueno, Carlos.

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    1. Ese arrepentimiento solo puede suponer que muy claro no lo tenía. Nos embarcamos en proyectos e ideas que luego no somos capaces de mantener. Involucrar a otras personas en nuestros proyectos y luego abandonarlas a su suerte no es lícito. Ojo, no digo que sea mejor saltar por un acantilado, me refiero al aspecto digamos metafórico del asunto. Me gusta ese dicho del diablo y no corras. Muy original. Un abrazo Estrella.

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    1. No queda claro quién tuvo la idea. En mi comentario a Estrella hablo de la involucración de personas en nuestros proyectos vitales y luego abandonarlas. Pero bien pudiera ser un momento de miedo, o de sensatez como también apunté ayer en otro comentario. Tal vez no sea necesario buscar “culpables”, a veces la propia inconsistencia humana promueve estas actitudes. Me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo Carmen

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    1. La indecisión no es cuestión solo de los hombres. En el texto lo parece aunque ignoramos como llegaron a esa idea tan dura del suicidio. Como te dije en el anterior post, me encantan vuestras interpretaciones. Reconozco la volubilidad de los hombres, pero créeme, también se puede confiar en nosotros. Un abrazo.

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    1. Así es, Lo has resumido en pocas palabras. Si no estamos decididos a continuar nuestro viaje, mejor no involucrar a otras personas hasta límites insospechados. Pero en la realidad no suele ser así. En la vida hay decisiones que no queremos tomar y nos frenamos como frente a un acantilado, pero hemos de valorar las consecuencias de nuestros actos. Un abrazo Calista.

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    1. Igual… pero no lo sabemos. Tampoco sabemos quién tuvo la idea o si uno u otra manipuló al contrario. Porque las cosas no son siempre lo que parecen. Ahora bien, también cabe tu propuesta por supuesto, en cuyo caso, vaya pedazo de cabrxx😠 Un abrazo compañera 😉

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      1. Recuerdo una escena en la que el protagonista dice que la clave de su éxito, era no haber confiado jamás en nadie😬 Vale que la confianza es ciega pero se me ocurre eso de “ni tanto ni tan calvo”. Un término medio sería lo mejor, pero sucede que las emociones no entienden a menudo de términos medios. Disfruta del finde y si te gusta hasta de la ☔️
        Un abrazo con ☕️😊

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    1. Sea por la causa que sea, ese salto sin retorno quedó huérfano de uno de los saltadores. Si fué alevosía, miedo o un ataque de sensatez no lo sabemos. Yo tengo mi propia idea pero aquí la barra de opinión es libre.
      Un abrazo Paula, se acerca el viernes por fin😎

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  2. Reblogueó esto en jm vanjav hasta en 500 palabrasy comentado:
    Se acordó que no sabía nadar y la fobia que tenía al mar. Cuando ella le propuso lo del acantilado, el se avergonzó de su secreto y no se atrevió a confesárselo.

    Ahora podría disfrutar del cuantioso legado de ella, al ser su único heredero. Entre sus planes estaría tomar clases de natación y buceo en cuanto llegara a las Seychelles.

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    1. Excelente punto de vista jm, pragmático y sincero, porque eso de lanzarse sin saber nadar, vaya palo😳 Y original también claro. Y es que a veces hay gente muy (pero muy) rebuscada hasta para lanzarse al vacío. Un abrazo

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      1. No se Carlos, yo creo que este se guardó el secreto y no fue honesto con ella. Tuvo ocasión de redimirse pero el miedo pudo al Amor, así que no era trigo limpio y, con dinero por medio, mi beneficio de la duda se desvanece.
        Gracias a ti por publicar, estas historias cortas dan mucho juego 🙂

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    1. Gracias Lidia, me gusta intrigaros jejeje, en realidad está abierto a interpretaciones, La más obvia la que muchos han propuesto bien como cobardía, indecisión, estaba planeado etc… bien como asesinato, aquí tú eres más drástica. ¿Y si le dió un ataque de cordura en vez de uno de pánico? no sabemos. En todo caso son bienvenidas todas las interpretaciones.
      Una abracada y disfruta del finde que por fin ya es viernes ¡¡¡

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  3. Uff, me quedé helada después de tanto arrumaco, besos y susurros. Pues él no me parece buena gente (igual llego ahora cansada y no veo más allá 😊
    Pero resalto que me encantó este micro, lo releeré mañana con calma

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    1. Ya ves Úrsula, mucho arrumaco y luego se echa para atrás. Margui y Lidia hablan de que estaba todo planeado. Me alegra mucho que os haya gustado y que os haya hecho pensar tanto en el origen como en el suceso en si mismo.
      Un placer siempre recibir tus visitas. Un abrazo y buen fin de semana.

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      1. Me alegra que lo hayas leído una segunda vez y me alegra igualmente lo mucho que le habéis dado al coco (bicho incluído) jajaja. Gracias por tu interés y tu compañía Úrsula.
        Un abrazo y buen finde.

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  4. Frenazo brusco… Pérdida de atención… Está claro que en ese crítico momento necesitaba las dos manos… No hay duda, le llegó un mensaje al móvil…
    Tremendo y cautivador el final de tu relato con ese giro inesperado.

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    1. En ese caso que propones hay que esperar que la llamada mereciera el frenazo traicionero. Hay quién ha propuesto que se trataba de una acción premeditada.
      En fin fuera lo que fuera que sucediera, él se quedó y ella voló…
      Un abrazo y buen finde.

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    1. Desde luego fuera cual fuera el motivo de su frenazo, lo que está claro es que al borde del acantilado actuó con auténtica certidumbre de lo que estaba haciendo. ¿los motivos? como habrás leído en los comentarios cada uno expone el suyo y todos son perfectamente válidos. Un abrazo Sue.

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