Profundo

 

Desde el barco, el mar presenta un precioso color azulado. Poco a poco avanzamos frente al suave bamboleo de las olas en este cálido verano.

Apenas hablamos aunque una botella de champan está bien fría esperando a ser descorchada siguiendo las instrucciones precisas. La costa se divisa a lo lejos, empequeñecida ante la majestuosidad del Mediterráneo.

Nos acercamos al punto elegido y nos detenemos, el barco se desliza en silencio, solo roto por alguna gaviota parlanchina. Somos seis personas. Nos damos la mano unos a otros formando un círculo. Durante unos minutos, el silencio nos invade. Unos recuerdan, otros rezan, alguna lágrima intenta invitarse a la ceremonia.

Después, procedemos a verter las cenizas sobre el mar. Parece increíble que todo se resuma así.

Pero no hemos terminado aún. Se descorcha el champán entre vítores al difunto. Suena su música favorita y decidimos bañarnos para compartir el último momento a su lado.

Sumergido en la oscuridad del mar, contengo la respiración todo lo que puedo. Necesito sentirme solo y pequeño ante esta inmensidad.

Y me doy cuenta de una cosa: bajo el mar no se puede llorar.

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

45 comentarios en “Profundo”

  1. Hace no mucho, reunidos en el tanatorio para despedir a un amigo músico, viví una experiencia parecida: uno de sus compañeros sacó la armónica y comenzó a entonar una de sus canciones preferidas. A poco se fueron sumando el resto de los músicos presentes en la sala. A pesar del dolor, la viuda no dejó de sonreír. porque cuando se produce ese tipo de comunión, más que una despedida parece un “hasta la vista, compañero”. Un abrazo, Carlos.

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  2. Que bello, Carlos.
    Me ha encantado el texto y que bonito poder tener una despedida así.
    El cierre como dice Luna es magnifico. Además las lagrimas son saladas con lo cual pasan aún más desapercibidas si cabe.

    Besos.

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    1. Me alegro mucho de que os haya gustado, también se basa en un hecho real de un amigo mío y curiosamente no fue un momento triste sino de recuerdo y esperanza. Incluso con una sonrisa al escuchar su música. Lágrimas hubo claro. Ha habido comentarios acerca de si se puede llorar o no bajo el agua. Yo sinceramente no pude. Y me hubiera encantado.

      1. La verdad, Carlos, es que en la vida real se encuentran las mejores historias, las más conmovedoras e intensas.
        yo creo que tampoco se puede, pero no estoy segura, nunca he deseado llorar en el agua… nadar siempre ha sido un momento muy agradable para mí y por ello, estoy segura, que desearía una despedida como la de tu amigo, en el mismo lugar, con poca gente y que no faltase musica. Que lindo.

        Le gusta a 1 persona

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