Forasteros

Contaba mi abuela que en el pueblo solían poner motes a los forasteros cuando llegaban. La noticia era bien conocida y cuando Mario se estaba acercando al pueblo fue advertido de semejante costumbre.

Así que Mario se echó a reír y dijo con su enorme vozarrón, “pues de mí, poca leche van a sacar” y acompañó sus palabras con una sonora risotada.

Y esa es la historia, porque podéis imaginaros el mote que le pusieron en el pueblo: el “poca leche”.

Y con ese apodo se quedó para siempre, tanto él, como sus hijos y sus nietos. A día de hoy solo los más mayores del pueblo recuerdan los motes y suelen dirigirse a lugareños y visitantes usándolos, por ejemplo hablando del nieto del “poca leche” y cosas así.

La pena es que este uso se ha ido perdiendo, pero siempre me ha parecido realmente divertido y eso que os puedo asegurar que había motes verdaderamente crueles, aunque en esa época, generalmente la gente se lo tomaba con humor… y con resignación.


imagen: Abaurrea (Navarra)

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

39 comentarios en “Forasteros”

  1. “Poca leche” ya es bien cruel, al menos para mí que soy Antilla de los pies a la cabeza y con los antillanos ya se sabe, impera siempre la ley del doble fondo.

    Es mi segunda visita al blog. Te quedo agradecido por dejarme un buen sabor de boca literario.

    Abrazo.

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  2. No te creas, Carlos: siguen utilizándose los motes, aunque ahora son más “políticamente correctos”. Tu historia me recuerda a una familia que conocí de pequeña. Se apellidaba Hoyodôcu. No sé de dónde procede este apellido, pero en gallego (el idioma de mi tierra querida) suena igual que “ollo do cu” lo que viene a ser, básicamente, “ojo del culo”. Puedes imaginar cual era el apodo…

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    1. Caramba que historia más buena, porque con semejante parecido en pronunciación, el apodo estaba casi asegurado aunque imagino que no les haría mucha gracia. Mi abuela los empleaba siempre, que si el hijo del molinero, que si el nieto del poca leche…. Me encanta ese ámbito rural tan especial para los que ya no estamos allí desde un par de generaciones, aunque aprovechemos como es mi caso, cualquier excusa para regresar por unos días. Un abrazo.

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  3. En Chile somos muy dados a usar motes. Los pueblos pequeñitos y rurales siguen existiendo, por lo tanto los apodos siguen vigentes. También en las ciudades grandes en donde se han radicado los habitantes provenientes de esos pequeños villorrios y que conservan la costumbre de sus ancestros.
    ¡Me gustó mucho el relato y el tema, Carlos!

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  4. Era la regla general en todos los pueblos, yo que tengo ya unos cuantos años, lo viví muy de cerca, pero es que donde vivo ahora, que es en un pueblo cerca de Burgos, entre la gente de siempre siguen existiendo esos motes, ahora son los descendientes, claro…
    Sí recuerdo mucho que en mi pueblo, de la cuenca minera del norte de Palencia, a muchos de los que llegaban de otros lados se les conocía por el nombre del pueblo originario: Quirós, Casomera, Aller (casi todos eran asturianos) de tal manera que yo pensaba que era su apellido y con el tiempo me enteré que eran motes.
    Abrazos.

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