Lápida

Que Jimmy Stapleton era especial ya lo sabíamos todos. Pasaba por ser un tipo raro, a veces huraño, pero tenía buen corazón….

Hasta que le falló.

Irónico y sarcástico a veces era un tanto cruel en sus apreciaciones. Su sentido del humor era peculiar, incluso de mal gusto pensaban algunos. Pero Jimmy en las distancias cortas era muy buena persona.

Por eso el día de su entierro, el camposanto estaba repleto de amigos, conocidos e incluso no tan conocidos que sentían de veras su fallecimiento. Terminado el acto, los trabajadores del cementerio procedieron a tapar el nicho con la lápida en la que a muchos sorprendió el epitafio.

Decía así: WT891gmR456PxRy102u

Nos quedamos mirando las letras doradas sobre la lápida, pero nadie se atrevió a decir nada, hasta que Margaret su pareja, nos dijo sollozando:

– Supongo que os preguntaréis que son esas letras y números. Ya sabéis que Jimmy era generoso, por eso la combinación sobre la lápida, no es otra cosa que la contraseña de su Wifi, para el que quiera usarla. Dejó pagado el servicio todo el año.

Genio y figura hasta la sepultura….

Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

47 comentarios en “Lápida”

  1. Jajajajaja qué bueno. Hoy en día triunfas si le das a los amigos la contraseña de tu wifi o compartes tus datos… te lo digo que lo sé porque lo veo en mis alumnos jajajaja
    Una abraçada, Carlos 🙂

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      1. Muchas veces las ideas se me ocurren en lugares insospechados, pero tienen su puntito.
        Ya sabes que el humor gris tirando a negro también me encanta.
        Coincidimos 😉 lo que ya sabía…Pues nada…otro abrazo

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    1. El humor, la ironía y la ternura, todo puede mantenerse incluso en momentos delicados como en un entierro. Y Mr Stapleton tenía de todo eso. Cierto, últimamente tengo muchos protagonistas británicos, me lo haré mirar jajaja. Un abrazo Claudia.

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  2. ¡Qué momento ese final del entierro, con toda la pena que provoca y la sorpresa del epitafio! ¡Sonrisas floreciendo entre el dolor! Al menos aseguró un año de permanencia real a su recuerdo, entre sus amigos. ¡Me encantó el relato, Carlos!

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    1. jajaja Ya sabía yo que alguno intentaría conectarse. Me alegro que te haya gustado. Lo curioso como he comentado a algún otro boguer@ es que la idea me vino en un cementerio. Que cosas ¡¡¡
      Un abrazo y ya sabes que siempre es un placer que te pases por mi (vuestro) blog.

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