Chulda

Solía ir a un garito llamado Chulda a escuchar jazz. Eran tiempos algo convulsos en mi ciudad, por lo que no era extraño que hubiese que cerrar la puerta del local alguna noche, cuando se producían manifestaciones en el distrito universitario. 

En esos momentos se creaba una atmósfera única, porque a ninguno nos importaba lo que sucediera fuera, sino lo que pasara dentro del local. Estábamos allí para escuchar música, o mejor aún para sentir y vivir el momento presente.

Una de esas noches, la ví al final de la barra. Estaba con un grupo de amigos y nuestras miradas se cruzaron. Yo nunca he sabido ligar ni hacerme el interesante, al contrario, era más bien introvertido y desaliñado, pero esos ojos claros me rindieron de una manera inesperada. 

Veinte años después, he vuelto a ver esos ojos. Y es curioso, porque sigo sintiendo cierto estremecimiento cuando nos miramos, como aquella primera vez en un garito de jazz.

Lo cierto es que no cambiaría ni una coma de la historia de amor que compartimos, si acaso, le hubiera dado una continuidad, aunque ambos sabíamos que eso era imposible. 

Ahora, fuera, en el jardín que rodea el bullicio de la fiesta que nos ha unido circunstancialmente, hablamos un rato con amistad y respeto. Recordamos y sonreímos. Yo soy un poco nostálgico, lo sé. ¿Y ella?. Lo cierto es que de ella ya no puedo saber nada, salvo  tal vez, intentar leer en sus ojos.

Y es entonces cuando me parece sentir como me besa  con su mirada.

Volvemos dentro, nuestras parejas nos esperan.


imagen: http://longwallpapers.com/jazz-wallpaper-photo/ 

Autor: Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

37 opiniones en “Chulda”

  1. La incertidumbre de lo que pudo ser y no fue… Pero también idealizamos lo que no conocemos. Ay, ¿quién sabe lo que hubiera pasado? Solo había una manera de saberlo y ya es tarde… ¿O no ? Qué cosas.
    Un abrazo.
    ¿Qué tal en Bilbao? (No les creas, no es la capital del mundo). El domingo me acordé de ti, estuve en Barakaldo visitando a una amiga.

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    1. Cada momento es único y los aciertos o errores cometidos también. Otros momentos se parecerán, pero no serán iguales. Es fácil idealizarlos mientras venga un soplo de realidad que no nos impida reaccionar a tiempo. Por Bilbao de maravilla, la boda muy entretenida, excelente ambiente, comida y el último día estuvimos en el monte Gorbeia una maravilla. Aprovechando el poco tiempo al máximo. Un abrazo.

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      1. Nada de eso, Carlos. Tienes un gusto exquisito en tus escritos, y los disfruto muchísimo.
        El sábado andaré por el mítico Honky Tonk de Madrid, a ver si me impregno de guitarras acústicas, eléctricas, barras o amores. A mi edad, no es exactamente un plan, sino un auténtico acontecimiento. Cambiaré el jazz por el rock, pero el espíritu es el mismo.
        Un fuerte abrazo

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      2. Gracias de nuevo Carlos. Disfruta en el mítico Honky Tonk. Es cierto que a ciertas edades, la tuya y la mía por ejemplo hay planes que son un acontecimiento. Yo estoy a la espera de Maceo Parker que viene a Madrid a primeros de diciembre. Cada loco con su tema, pero siempre con ese espíritu y que lo mantengamos para siempre. Un abrazo.

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    1. Cada situación tiene su momento y su tiempo. A veces no dura más sencillamente porque es mejor así y de esa manera te deja un dulce sabor su recuerdo. Coincido contigo, fantasear sí, pero siempre con los pies en el suelo de nuestra realidad. Un abrazo Mayte.

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  2. A veces no hay que aferrarse a nada ni nadie, pues eso no nos deja ser felices de verdad. Aunque eso es muy fácil de decir y muy complicado de aplicar… 😐
    Una abraçada, Carlos!!

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  3. Es un relato muy apropiado para escuchar una pieza de jazz. Con la esperanza que otorga la variación en su justa medida y un acorde fijo al que siempre retorna la música de la vida. Un abrazo.

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    1. La vida es en muchos casos recuerdo de canciones y de situaciones. Con ello vamos completando nuestro puzle vital. Un tema de jazz, una barra de bar y sobretodo unos ojos bellísimos. Seguramente el resto depende de los acordes que mencionas, del sonido de las emociones y de los sentimientos.
      Un abrazo Carlos

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