La pieza

No voy a decir que mi hermana mayor me maltrataba por las connotaciones que esa expresión tiene. Pero sí voy a decir que me trataba regular tirando a mal, que es parecido, pero no es lo mismo.

Por eso harto de sus engaños, collejas, desplantes, burlas, etc… decidí vengarme de ella, pero no encontraba la forma de hacerlo. Con apenas doce años no tenía muchos recursos para ello, pero al menos me sobraba imaginación. Y me apliqué en dar forma a mis ánimos vengativos.

Mi hermana era lo que ahora se llamaría una “friki” de los puzles. Eran su pasión, puzles complejos de muchísimas piezas. En una ocasión le regalaron uno de 1.000 piezas que se afanó pacientemente en hacer, a ratos, poco a poco pero con enorme constancia. Y ahí encontré la idea.

Robarle una pieza del puzle para que nunca pudiera terminarlo por completo.

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío y vaya si es verdad. Pasadas unas semanas, escuché unos gritos desgarradores de mi hermana, que estaba como loca buscando esa última pieza para cerrar su obra.

Busqué en el fondo de mi caja de juguetes y allí estaba mi tesoro en forma de pieza. Sonreí primero, y reí después. Tal vez no debiera estar orgulloso, pero ese día mi venganza me supo a gloria y mi hermana jamás pudo terminar ese puzle de 1.000 piezas 😈

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

28 comentarios en “La pieza”

  1. Según leía tu historia, se me estaba ocurriendo otra venganza: mezclar todas las piezas de todos los puzles, jajaja… A mí a veces se me ocurren cosas así, pero pocas veces las ejecuto , la verdad… Un besote.

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  2. Y yo he pensado hasta el final que le devolverÍas la pieza. Bueno, los adolecsentes son más crueles. “En la venganza el más débil es siempre más feroz.”
    (Honoré de Balzac) UN ABRAZO.

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