Hormigas

Desde la ventana las veo pasar ante mí. Van y vienen a velocidades diferentes, aparentemente sin destino. Las hay que salen presurosas de sus hormigueros, visten de maneras diversas, trajes, camisetas, faldas, gorras… llevan diferente aparataje, bolsos, maletines, ordenadores portátiles, cables colgados de las orejas mientras menean la cabeza al ritmo de su música… y sobre todo móviles que miran una y otra vez incluso cuando están cruzando las calzadas.

Hay hormigas que van comiendo y bebiendo para no perder tiempo en el desayuno. Hay hormigas que hacen cola pacientemente para subir al autobús aunque a veces se empujan entre ellas. Hay hormigas que montan en su coche dejando un hueco libre para que al instante, otra hormiga aparque allí su vehículo.

Hay hormigas que corren en busca de quién sabe qué y otras que caminan conversando o incluso de la mano de otra hormiga mientras se les escapa un tímido beso. Visto desde mi ventana me parece alucinante.

De repente miró el reloj, marca las siete y media, así que cojo mi maletín y salgo apresurado de mi hormiguero para perderme en los mil caminos sin fin emprendidos por mis congéneres.

Autor: Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

42 opiniones en “Hormigas”

  1. Se dice que una hormiga puede cargar hasta 50 veces su propio peso, y puede jalar más de 30 veces su peso…….Aplicando esta información a los seres humanos se puede decir que somos igual que hormigas …cuando se trata de sobrevivir, no tienen limites nuestras capacidades.

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  2. Después de tu visita me lancé curiosa a ojear tu blog y ¡oh, casualidad! ¿te das cuenta de que prácticamente compartimos el título y la imagen de una entrada? Es curioso que entre todos los seres vivos que habitan en este planeta (muchos de ellos impresionantes), siempre terminemos recurriendo a las hormigas como reflejo del hombre … no sé por qué pero me causa un poco de desánimo. Me ha gustado mucho este relato, Carlos, y también los otros que he leído.

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    1. Primero bienvenida a este blog que desde hoy es tuyo también. Compartir está muy bien aunque sea casual. Celebro que te haya gustado el texto y espero que ese desánimo sea pasajero. A mi me encantan las hormigas, que conste. Un abrazo y buen finde.

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  3. Por una parte, quizás como sociedad no nos vendría mal parecernos más a las hormigas: son mucho más eficientes que nosotros.
    Pero por otro ¡que aburrimiento!
    Intento ejercer de cigarra todas las veces que puedo.
    Un gran relato, Carlos. Abrazos

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