El jardín perdido

Jim sirvió dos copas. Para él, como siempre, ginebra con tónica y para su acompañante un combinado de vodka y naranja natural.

Hablaron largo tiempo hasta que Jim cayó rendido al sueño. Tres horas después un ronquido propio le despertó. Fue entonces cuando comprendió que todo había sido un sueño. Al recoger su copa y llevarla a la cocina vió la botella de vodka abierta y el exprimidor con restos de naranja.

No podía ser que sucediera otra vez se dijo a sí mismo asustado. Y salió corriendo a su dormitorio donde estaba el cuerpo de su amigo, que por fortuna dormía plácidamente.

Jim respiró tranquilo. Mejor así, era muy tarde y no le apetecía volver a cavar en el jardín.


imagen: The Lost Garden of Heligan

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

34 comentarios en “El jardín perdido”

  1. Bienvenido de nuevo a la blogosfera, Carlos. Dijiste que regresarías en septiembre y has cumplido tu promesa con la exactitud de un reloj suizo, lo cual me agrada mucho. Has escrito un relato muy inquietante. Me has dejado un tanto intrigada. Un abrazo de bienvenida

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  2. Hola Carlos!

    Espero que el verano y las vacaciones hayan ido bien! 🙂 Me he puesto a leer tu relato como “réentrée” de Septiembre, y me he quedado patidifusa durante unos segundos al finalizar el mismo, ji,ji,ji 🙂 , muy bueno dejarnos con la incógnita, por lo visto el personaje está habituado a cavar….aaaaaixxx.

    Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

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