¿Campo de batalla?

Fui designado por la cohorte para atravesar el campo de batalla. Mi envergadura garantizaba cuando menos alguna posibilidad. Apoyado por mi grupo de asalto, la lucha fue titánica, a veces con los brazos, a veces con las piernas, entre gritos guerreros, mezclados con muecas amenazadoras y algunas sonrisas para despistar al adversario.

Pero pese a ello, el objetivo se mantenía alejado aún.

Fue necesario un esfuerzo final a base de caderazos y golpes de hombro, para conseguir acercarme al destino, a mi fin de etapa, a mi felicidad. Por eso cuando alcancé la barra del atestado bar para pedir las bebidas y esos pinchos deliciosos, no pude disimular mi cara de alegría.

Faltaba eso sí, la segunda parte, llegar a mi mesa, pero para eso tenía preparado el grupo de contención de legionarios, que no escatimaría esfuerzos para que los Riojas, las cervezas, las chistorras, los pinchitos de bacalao, de morcilla, de setas, de pulpo,  los pimientos rellenos, las bravas y el pan, llegaran a buen término a la mesa que escoltaban dos poderosos e infranqueables gladiadores. 


Nota: basado en hechos reales acaecidos la noche de San Juan, en Haro (La Rioja), una visita y una experiencia absolutamente recomendable.


 Imagen: de mi cosecha personal

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

26 comentarios en “¿Campo de batalla?”

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