Barquillos

Desde ese día nadie vende barquillos en el parque. Con Julián terminó la tradición. Solo los mayores del lugar recuerdan su infancia en la que un barquillo era el premio del domingo.

Ahora una espantosa estatua esculpida por un amiguete del concejal de medio ambiente, recuerda ese lugar y esa persona.

Pero una noche de invierno la estatua voló por los aires. La policía dijo que había sido un atentado, la prensa avanzó que pudieran ser bandas organizadas…

El grupo de amigos de Julián, todos octogenarios, tomó el máximo de precauciones posibles para no causar daños la noche en que decidieron recordar a su buen amigo volando tan infame monolito.

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Autor: Carlos Montalleri

Ahorremos explicaciones, nunca emociones

30 comentarios en “Barquillos”

    1. Gracias Carlos, he mezclado en efecto, el valor de la amistad y las acciones de nuestros concejales chapuceros. El resultado, una voladura controlada jajaja. A veces imaginamos algunas cosas como realmente nos gustarían que fueran….. Un abrazo.

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    1. El texto es una excusa para hablar de esos barquillos que el día 15 volverán a poderse tomar por San Isidro. Con el micro te obligas a condensar el texto, pero coincido contigo en ese clímax. De hecho ayer comenté que al escribirlo, estaba viendo la escena y me partía de la risa. Un abrazo Viviana.

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  1. No sé si eres de Madrid, pero al principio me parecía un homenaje a ese día tan tradicional de mi ciudad que se celebra este lunes en el que antiguamente se comían tantos barquillos de ese tipo. Muy divertido tu relato, Carlos

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    1. Has acertado el pleno Mayte. Sí, soy madrileño y en efecto el post no es casual, es un homenaje a esos barquilleros que ya solo aparecen precisamente por estas fechas. Me alegro que te haya gustado. Pensé en algo con un toque divertido.
      Un abrazo y Feliz San isidro ¡¡¡

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  2. ¡Ja, ja, muy bueno! Para que luego digan de los jóvenes de hoy en día… Es que me los imagino y me hace mucha gracia.
    Yo también he participado en este, me gusta mucho ver qué cosas tan diferentes podemos imaginar. Un abrazo.

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    1. Así es, toda una banda de octogenarios, con sus achaques pero dispuestos a salvar el honor de su amigo barquillero. También el comienzo daba pie dada la cercanía de San Isidro el único momento del año en el que se recupera en Madrid esta tradición tan antigua de los barquillos.
      Un abrazo Luna

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  3. ¡Excelente micro en homenaje y recuerdo a una hermosa tradición, Carlos! ¿Y no te has imaginado cómo se sentirían los amigos de Julián al día siguiente del “atentado”? ¿Sus miradas cómplices y complacidas? ¿Su presión arterial por las nubes, mientras los consumen unas ganas locas de contarlo? ¡Hasta el sueño deben tener alterado!
    ¡Un gran abrazo, amigo! ¡Siempre certero con tus relatos!

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    1. Gracias Sara por tus amables comentarios. Ciertamente a alguno le subió la presión arterial sin la menor duda😄 Y si, es un humilde homenaje a esta tradición un tanto olvidada, pero que vuelve una vez al año a las calles de Madrid, el 15 de mayo. Un abrazo.

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    1. Y ese empeño es aún peor cuando importa más el amiguismo y el compadreo que el propio sentimiento hacia el homenajeado y si para colmo es espantoso, entonces como decimos por aquí, “blanco y en botella”.
      Un abrazo.

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