La boda de Neera

Neera no podía contener su nerviosismo. Hoy era el día de su boda acordada con un hombre que casi le triplicaba la edad y con el que no había intercambiado aún ni una palabra más allá de unas muecas, mezcla de sonrisa y desprecio en respuesta a sus miradas lascivas.

Abida, su esclava africana, le ayudaba a lavarse el cuerpo con una esponja untada de los aceites más suaves y olorosos. Era muy discreta y aún en esa actitud, sufría por su pequeña ama Neera a la que había visto nacer hacía dieciséis años.

Neera no pudo evitar comenzar a llorar y así, enormes lagrimones teñían de sufrimiento su cara, cuando Abida, como era la costumbre, afeitó su pubis, para que fuera del agrado de su futuro marido.

Y también lloraba, porque recordaba el cariño que sentía por Tassos su vecino y amigo, acompañante de juegos, el chico con el que nació una sincera llama de amor compartida, ya casi imposible de mantener y que ahora se encontraba enrolado en el ejército griego donde su padre le envió para que su amor por Neera no diera lugar a habladurías ni a locuras juveniles, una vez que la familia de la chica había alcanzado tan generoso acuerdo de matrimonio con el noble Fidias.

Una vez ungida como marcaba la tradición, Abida hizo algo insólito en una esclava. Agarró con fuerza la mano de Neera y se la besó en señal de cariño y deseo de suerte. Cruzó con ella una larga mirada, sin mediar palabra alguna. Y salió de la habitación para que la chica descansara.

Sola se quedó Neera, sollozando. Su futuro estaba escrito por otros, aunque tal vez, aún podría decir su última palabra.

Cuando su madre entró en su cuarto, la encontró tendida en el suelo, con una leve sonrisa en la cara, una cara de paz y sosiego. En su mano, restos de una planta venenosa, la acónita.

Puede que Neera la hubiera robado del almacén de su padre, o puede que alguien, la hubiera colocado en su mano, otorgándole cuando menos la posibilidad de decidir sobre su vida.

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

38 comentarios en “La boda de Neera”

    1. Por desgracia Mayte hay algunos aspectos y algunos pueblos que apenas han evolucionado en siglos respecto de la situación de la mujer en sus sociedades. Este relato estaría datado aproximadamente en la Grecia del año 300 a C. y me temo como bien apuntas, que puede estar de actualidad en muchos lugares de nuestro planeta. Más de los que pensamos.
      Un abrazo y feliz domingo.

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    1. Hola Luna, coincido contigo y con Mayte, hay aspectos que no han evolucionado en ciertas sociedades muy opresoras en cuanto a libertades. Es muy llamativo que algo supuestamente acontecido antes incluso de nuestra era, pueda hoy en día repetirse. Una pena.
      Un abrazo y feliz domingo.

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    1. De eso se trata Sabius de contar todo más o menos atropelladamente de principio a final, todo lo que aporta a la historia. Como sabes a veces dejo abierto el relato a la interpretación del lector, es algo que me gusta mucho, pero en este caso parecía obvio el final dramático de la historia.
      Un abrazo y gracias por tus visitas.

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    1. Así es, corto pero con todo lo que he podido incluir como relevante. Y la intensidad final era algo muy cierto en esos tiempos tan convulsos donde un buen veneno, daba por terminado el sufrimiento. La verdad es que apena pensar que hay aspectos en los que no hemos avanzado con el paso no de años, sino de siglos.
      Un abrazo Paloma y buen domingo

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  1. Es un relato sorto pero que me causa un gran impacto, si bien para juzgar aquellas costumbres no disponemos de los suficientes conocimientos, sí que nos indigna cuando ese maltrato surge en éste tiempo. Un abrazo.
    Te sugiero ungida en lugar de limpiada por si te parece un verbo más adecuado.

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    1. Dices algo muy cierto, juzgar con la mentalidad actual ciertas costumbres ancestrales es algo siempre delicado, pero cuando comprobamos que parte de esas costumbres se mantienen en pleno siglo XXI en sociedades herméticamente cerradas, es muy preocupante. El maltrato tiene muchas caras en la actualidad y también en nuestra propia sociedad. Gracias Carlos por tu sugerencia que acepto encantado y que como verás ya he introducido en el relato.
      Un abrazo

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    1. Así es Antonio. Decía en el comentario a Mayte que la historia podría haber sucedido en la Grecia del año 300 a C. Comprobar que a día de hoy siguen existiendo estas circunstancias en zonas de nuestro planeta, no alivia precisamente. El papel de la mujer sigue siendo muy secundario y sometido a dictámenes grotescos. Un abrazo

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  2. Me encanta. Muy bien contextualizado! Aunque, desgraciadamente, en esa época las mujeres acababan las órdenes de sus padres con gran sumisión. Si más de una hubiera hecho lo que Neera, quizás se hubieran replanteado el sistema!
    Me ha gustado mucho, Carlis! Un abrazo fuerte!

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    1. Gracias Lidia, tu comentario viniendo de una profesora de historia es un aplauso para mí. El final dramático del relato es una salida muy obvia en la Grecia de aquellos tiempos, como también sucedió con los romanos, en los que nada mejor que un veneno para terminar con el sufrimiento como en este caso, o con las discrepancias políticas o familiares.
      Un abrazo y buen domingo.

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    1. Gracias José Carlos, soy un entusiasta de la historia en mi faceta de lector, la verdad es que devoro de todo. A veces novela histórica, otras historia novelada (que son conceptos diferentes) y finalmente la historia tal cual. Sea a veces Roma, como en el caso de este texto la antigua Grecia, comprender la historia es comprender la actualidad que nos rodea.
      Un abrazo

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  3. La libertad de elección, el derecho de las mujeres a opinar sin ser juzgadas, y sobre todo, la avidez de los machos poderosos por jóvenes son parte del mismo paquete.
    ¿Acaso no fueron mujeres las madres de esos repudiables señores que con su billetera satisfacen sus instintos más primitivos?
    Hay que dar vuelta el mapa sin caer en las manifestaciones lésbicas de grupos que solo buscan el desorden y el quiebre de la paz social. La mayoría de las mujeres que optan por mantener relaciones con su propio sexo (igual que los hombres que así lo sienten) no tienen nada que ver con estas agresivas señoras que se plantan con sus mensajes de odio.
    Nombremos a las cosas por su nombre. Una menor casada con un señor que le triplica la edad es un hecho del que no podemos evitar opinar. ¿16 y 48 está bien? Después, los medios inundan las tapas de sus diarios y noticieros con una mujer de 64 y un hombre de 39, sentenciando la incorrección de este matrimonio político.
    Disparates de una sociedad manipulada para la humillación de las féminas.
    Suicidarse no es una opción. Es una huida.

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    1. Gracias por este comentario tan extenso. El texto podría estar datado en torno al año 300 a C. Es triste que en pleno siglo XXI estas situaciones de matrimonios acordados o pactados siguen existiendo hoy día en sociedades poco avanzadas. En la antigua Grecia la sumisión de la mujer era total, primero al padre y luego al esposo generalmente acordado a través de una sustanciosa dote o de un acuerdo económico o incluso político con tal de emparentar con esta o con aquella familia. Sin embargo, la antigüedad no es sinónimo de sumisión, por ejemplo las guerreras sármatas en un tiempo no muy lejano al del texto, gozaban de un reconocimiento en su tribu con una elevada posición social, derivado en parte a su valentía y habilidad para guerrear. En cuanto al suicidio de la protagonista, en esos tiempos y bajo mi humilde opinión, era una opción válida, triste sin duda pero válida. Siempre insisto desde la óptica del momento en el que se produce. El suicidio como concepto ha cambiado mucho en su forma de entenderlo, En Grecia como en Roma era considerado en muchas ocasiones como un acto de valor. De hecho las escuelas filosóficas tampoco se ponían de acuerdo al respecto. Platón se preguntaba, cuanto debe sufrir el ser humano para quitarse su mayor pertenencia, esto es su propia vida. Hay que entender que mirar con nuestros ojos actuales, lo que sucedió hace más de 21 siglos es muy complejo.
      De nuevo gracias y un saludo.

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      1. Mi comentario apuntaba a que aún en nuestros días, de un modo descarado se siguen consensuando matrimonios o parejas por conveniencia entre hombres mayores y jóvenes (sean varones o mujeres). Poco ha cambiado el paradigma excepto en los modos más relajados de aceptación de verdad por cumplimiento de mandatos impuestos sociológicamente por los formadores de opinión.
        El relato es muy bueno. Aprecio tu explicación. Un abrazo.

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    1. En la antigua Grecia como también en Roma el papel de la mujer salvo excepciones era poco relevante. Estos acuerdos de bodas y compromisos estaban a la orden del día donde la mujer pertenecía al padre y después al esposo. Así era en aquella época. Lo increíble es que en pleno siglo XXI esta historia podía repetirse en muchas sociedades actuales donde siguen existiendo estos acuerdos y estas “ventas” a cambio de poder económico o incluso social. Me apunto la novela que mencionas de Julia Navarro. Gracias por tus visitas y un abrazo.

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