Cien palabras

Serán solo cien palabras las que necesite para despedirme o tal vez menos.

Mi innegable locuacidad puede verse ahora en entredicho, porque es precisamente ahora, cuando debo elegir las palabras que expresen exactamente mis sentimientos.

Y eso no es tarea fácil a las puertas de mi viaje.

¿Qué decir sin herir, sin llorar, sin compadecer?

¿Qué verdades ocultar y cuales confesar?

Quizás lo mejor no sea buscar palabras, sino emociones, y tal vez una mirada y una sonrisa me ayuden a comprender mejor el pulso de mi vida, ahora que se está apagando.

 

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

27 comentarios en “Cien palabras”

    1. Si a lo largo de la vida tenemos dudas de que hacer o decir, puede que al final las dudas sigan persistiendo. El adiós y gracias es pragmático. Quizás haya sido preciso, tener la cabeza muy bien amueblada para reaccionar así en esos momentos. En fin, divagaciones porque nadie nos lo ha contado. Interesante reflexión Carlos. Feliz domingo y un abrazo.

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    1. Me imagino que también dependerá de la conciencia de cada uno y de cierta dosis de pragmatismo, como acabo de comentarle a Carlos. Pero es cierto que no podemos imaginar lo que se nos pasaría por la cabeza. Las emociones van y vienen tan rápido…Me alegra que te hayas puesto en la piel del protagonista, porque eso no es sencillo. Un abrazo Mayte, como siempre encantado de verte por aquí. Feliz domingo.

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    1. Creo que fue Jorge Bucay quién dijo que “no somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con ellas”. Sin duda como apuntas el vínculo entre entenderlas y la auto comprensión es grande. Es un asunto complejo. Gracias Blueberry por tu visita, feliz domingo y un abrazo.

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  1. Estar en esa tesitura debe ser muy duro… o quizá no. No lo sé, de hecho nadie lo sabe hasta que no está inmerso en la situación. Muy bonito. Y la foto, con esa luz del atardecer alargando las sombras de los árboles es fantástica.
    Como siempre, me has hecho reflexionar. Una abraçada, Carlos! 😊 😘

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    1. Así es Lidia, nadie lo sabrá hasta el momento oportuno, pero no está de menos plantearlo aunque sea levemente, para evitar esa dureza del momento que tú mencionas. Te aseguro que yo también estoy confuso ante el tema. Me alegra que te haya gustado la foto, has dado en el clavo, ese alargamiento de las sombras me pareció muy bonito cuando la hice y para esta entrada, muy oportuna. Una abracada y disfruta del domingo.

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    1. Esa es la palabra Paloma, complicado. Es algo en lo que no solemos pensar. El tiempo es un factor determinante sin duda, y especialmente la conciencia, y claro las personas con las que hemos compartido. Fíjate que en el texto hablo de “que verdades ocultar”… las verdades también pueden doler. Gracias por comentar, buen domingo y un abrazo.

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    1. Queda claro que ignoramos esas emociones finales, nadie nos las ha contado. Pero es probable que algunas las podamos intuir. O al menos podemos hacer una reflexión vital que nos sea de utilidad. Todo complejo sin duda.
      Gracias María del Mar por comentar, un abrazo a tu alma y buen domingo.

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  2. Un texto que nos recuerda una situación ineludible. Vivirlo y ser capaz de narrarlo no debe ser fácil. Creo que muchos desearíamos morir de improviso, para evitarlo.
    Como siempre, una muy buena historia Carlos.
    ¡Un gran abrazo!

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    1. En el fondo Sara la situación es ineludible si queremos nosotros. Hay quién piensa que quizás llegado el momento lo mejor sea pasar página. Yo en mis comentarios abogo por una especie de reflexión vital que nos haga llegar a ese momento con los menores conflictos posibles. Un fuerte abrazo y disfruta del domingo.

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    1. Gracias por tus palabras. Nadie puede explicar lo que pasa por la cabeza en esos momentos. Pero nuestros propios conocimientos nacen de nuestras emociones y sentimientos. Las emociones pueden desbordarnos pero no deberían desbordarnos lo que hacemos con ellas. En todo caso da mucho que pensar. Un abrazo y buen domingo.

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  3. Si pienso lo que pienso ahora, diré… ¡por fin descanso!
    Una persona muy cercana a mí no pudo hablar en sus últimas semanas, intenté leer en sus ojos lo que pensaba, intenté sentir en sus manos el miedo, si es que lo tenía, intenté darle consuelo, aún no sabiendo si él lo necesitaba o no… Yo espero irme plácidamente, seguramente sin nada que decir, creo que he hablado siempre con mis actos, mejor transmitir serenidad.
    Muy bueno, Carlos, un abrazo.

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    1. Dijo Carlos en el primer comentario que nada mejor que un “adiós y gracias”, pero la realidad del momento no la podemos conocer, puede que ni intuir. Creo que a lo largo de la vida podemos tener algunos temas pendientes. Lo mejor como dices actuar en vida con hechos. Pero ¿y si surge la duda?. Creo que entre todos los comentarios hemos hecho una excelente reflexión. Que cada uno aplique lo que la parezca mejor. Un abrazo Estrella.

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