La obra

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Debo decidir si continuo representando la obra o la dejo. Meterme en el personaje de un drogadicto me está causando bastantes estragos.

Creí que no iba a sucederme nada por probar sus sensaciones y ahora me doy cuenta de que cada vez las necesito más y más.

De acuerdo, esta vez será la última que la esnife. Lo juro. Pero también lo juré hace una semana.

Al menos soy firme candidato al premio de teatro y el público me aplaude a rabiar cuando termina cada función.

Y los fines de semana con dos funciones al día … me siento volar.

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

39 comentarios en “La obra”

    1. Lugares insospechados pero de consecuencias conocidas, es cierto que, como bien apuntas, a veces se rompe la máquina, pero también es cierto que en ocasiones, pese a la dificultad, se pueden recomponer las piezas. Ignoro si era el caso de nuestro actor. Un abrazo Carlos.

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    1. Siempre ha habido actores y actrices que han hecho denodados esfuerzos y cambios en sus hábitos para ceñirse mejor a la interpretación que les ha tocado llevar a cabo. La metáfora que podemos plantear es si esa situación es en una obra de teatro o en la obra de la vida. Me alegra mucho que hayas captado el mensaje. Un abrazo Lidia.

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  1. Lo fácil sería decir que se ha metido totalmente en el papel, pero en realidad lo ha llevado al límite extremo y no creo que por pasión teatral precisamente. Me pregunto si hay aplausos que compensen su nueva adicción. Buen fin de semana Carlos.

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    1. Caramba Sabius, permíteme que primero haga alusión a tu nuevo look, enhorabuena.
      Todos representamos un papel y con frecuencia sin aplausos. Teatralmente o cinéfilamente recuerdo esos actores que someten a su cuerpo a cambios drásticos como Robert de Niro en “Toro Salvaje” cuando engordó 27 kgs para hacer su papel. Pero adelgazar o engordar nada tiene que ver con desengancharse de ciertas sustancias. Y en efecto, no hay aplausos que compensen. Un abrazo.

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    1. Yo más que infravaloradas, diría que son en ocasiones unas grandes desconocidas. Definimos adicción de una manera muy concreta pero hay tantas que pasan desapercibidas o que los propios protagonistas creen que no las tienen. Gracias por comentar blogcastizo y un abrazo.

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    1. Sí, se puede decir así. De hecho el método señala que no solo basta con creer que lo que se está haciendo es real, sino hacer que lo sea de un modo natural. Como se señala en algunos textos de la red “lo físico, lo emocional y lo intelectual, el trío de ases que pueden conducir al actor hacia la veracidad”. Obvio que nuestro actor lo ha llevado a cabo al límite. Gracias por tu aportación, breve pero concisa. Un abrazo.

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  2. ¡Hola y encantada (ya que es la primera vez que tengo el gusto de pasar por aquí)!
    Me ha encantado la sensación que me ha trasladado este micro.
    Me ha recordado (hay que ver lo que a veces la mente relaciona) a la película “El cisne negro” la cual no sé si habrás visto pero habla del problema mental que le aparece a una bailarina de Ballet creando en su universo interior una enemiga que siempre le exige que haga más, que le dice que puede hacerlo mejor…
    Hay escenas bastante fuertes sobre el daño a uno mismo pero me gusta lo que expresa: No siempre puedes darlo todo por una sensación de victoria ¿No es mejor vivir dando lo mejor de nosotros mismos más tiempo que morir entre aplausos que, al tiempo, nadie recordará?
    Saludos 🙂

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    1. Hola Agatha, en primer lugar bienvenida. Tienes razón en ese paralelismo con la película “Cisne negro” recuerdo como la protagonista vive absorbida por la danza y muy presionada hasta que no distingue lo que es real de lo que es ficción. Algunos dicen que en eso consiste el hecho de “meterse” en el personaje, en todo caso los aplausos son efímeros pero nosotros permaneceremos. Probablemente el caso de “mi actor” de teatro sea una mezcla de meterse o entrometerse en el papel, con la búsqueda de una excusa para probar nuevas sensaciones y cierto grado de vanidad ante los aplausos del público enfervorecido. Aunque sospecho que para sentirse así no es necesario dedicarse al teatro. Un abrazo

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    1. Hola Lucía me alegra que te haya gustado el micro. En cuanto a la frase que define un poco el título del blog, yo la siento como una reflexión sobre la cantidad de explicaciones que damos sin ser necesarias, es como un apoyo a la asertividad en nuestras vidas, al poder del silencio, sin darle tantas y tantas vueltas a las cosas que nos suceden. Bienvenida y un abrazo.

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    1. Eso es cierto, creer que lo que se hace es real, cuando en realidad no lo es o al menos no como lo imaginamos. Actores de teatro o de la vida, sobreactuando y en el límite de lo real. Interpretando un guión establecido. Eso siempre crea problemas por muchos “aplausos” que tengan. Gracias por comentar y un abrazo.

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    1. Cierto macalder, de hecho en algún comentario ha salido la disyuntiva de si hablamos de algo puntual en una obra de teatro o se puede aplicar nada menos que a la “obra!” de la vida. Yo creo que sí, que la extrapolación es perfectamente posible, que la metáfora es evidente, porque esa confusión entre donde empieza la ficción y donde termina la realidad puede ser una delgada línea roja. Un abrazo.

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  3. Siempre se empieza como un juego, como en una obra de teatro, actuando, pensando que lo dejarás cuando acabe la función. Pero la función de la vida dura eso, toda la vida, y a veces, la actuación se repite un día y otro más y nunca se acaba.
    Buen relato, Carlos. Un abrazo.

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    1. La función de teatro o el teatro de la vida, en ambos casos hay aplausos, unos sinceros, otros no. Tal vez real, tal vez una metáfora, la causa y los efectos unidos ante el mismo problema y la enorme dificultad de salir del bache. Por desgracia, es un problema tan real como la vida misma. Un abrazo Estrella.

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    1. Tal vez ese papel que representa haya sido la excusa ideal para iniciar su viaje con las drogas, más allá del deseo de interpretar mejor al protagonista. Dudo que tuviera la voluntad inquebrantable de salir de su adicción, además es muy difícil. Me gusta que el relato quede abierto a un mañana, que no esté acabado, que permita interpretaciones. Gracias Awilda por todos tus comentarios. Un placer leerte. Un abrazo.

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