La otra ola

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El día que una ola salte más de lo convenido se llevará mi alma y mi cuerpo. Asumiré, si me da tiempo a ello,  que el azar y la diosa fortuna no siempre estarán de mi lado.

El juego al límite forma parte de mi naturaleza.  A fin de cuentas fue lo que vi en casa, la apuesta permanente, el riesgo, la desazón, la incomprensión, el llanto.

Me dicen “no sé qué” del hipotálamo y me dan medicinas.

A veces me siento juzgado pero no parece importarles.

Hasta ahora siempre me ha faltado valor, pero algún día no muy lejano alcanzaré mi destino.

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Autor: carlos montalleri

... si nos preguntan la hora, no es necesario explicar como funciona un reloj ... cmontalleri@gmail.com

40 comentarios en “La otra ola”

  1. Interesante… Se trata de alguien con tendencias suicidas, que vive al límite… Pero lo mantienen “anestesiado” con pastillas o eso es una metáfora de nuestra sociedad que es capaz de anular la iniciativa de algunas personas diferentes, que no siguen la norma??
    Buf como ves tu micro me ha hecho reflexionar un montón. Gracias. Muy bueno.
    Una abraçada, Carlos! 😊

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    1. Pues tal vez Lidia sería una mezcla de los dos, la interpretación es libre y para mi es muy enriquecedor ver lo que el relato os dice, lo que os produce. Una persona con tendencias suicidas es “diferente” de cara a la sociedad, pero el origen de esa tendencia con frecuencia, no suele ser tan diferente. Me alegra tu reflexión.
      Un abrazo 😊 y a por el finde

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  2. Que bueno, en apenas unas pinceladas muestras el estado de desánimo, previo a una decisión muy dura a la que llega tu protagonista por exclusión. Me ha encantado. Creo que tu manera de empatizar con las emociones es excepcional. Bravo.

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    1. Así es Sabius, llega por exclusión de todo su mundo, incorregible ni con sus medicinas. Y el juicio al que se siente sometido puede ser angustioso. Gracias por tu elogioso comentario, incluir palabras como excepcional y bravo me hacen sonrojar. Un abrazo amigo.

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  3. Si tuviera el más mínimo talento con los pinceles pintaria lo que escribes. Cada día un cuadro o una foto que contarán con pocas trazos toda una historia. El cuadro de hoy sería algo como un ave Fenix gritando. Solemos pensar en suicidio ante una historia así, pero quizá quiera vivir en plenitud. Poder reír. Poder amar. Poder tener amigos. Quizá lo que quiere es resucitar parece sentirse muerto y un muerto ¿puede volver a morir? ¿Puede ser algo más insoportable que vivir sin poder vivir y además ser juzgado?

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    1. Gracias Marina por tus palabras, me ha sorprendido leer que pintarías lo que escribo 😊 me parece algo muy bello. El suicidio sería el punto final de una situación a la que se llega con un trasfondo de angustias, incertidumbre y prejuicios. Pero el protagonista aún no lo ha hecho, luego existe una posibilidad de salir, es probable como propones que quiera ser feliz pero ignora como hacerlo. La decisión acerca de si la vida merece la pena ser vivida o no, debe ser algo complejo y duro pero a mi juicio, no es una cobardía como apuntan algunos autores como Goethe. Un abrazo.

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      1. Opino como tú. Suicidarse requiere de un valor extra. En absoluto es una cobardía. Poner punto y final suele costar en todo más en la vida. Es un tema sobre el que leí mucho en su día y hace poco que he retomado. Por otro lado salir de la inercia y decidir ser feliz requiere un extra de valor. En definitiva para vivir o para morir se requiere valor, sobrevivir anestesiado es comodo o no… no lo se. Gracias por permitir la libertad de expresión en tu espacio Carlos

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      2. Para vivir o para morir hace falta valor, tal vez en escalas diferentes, ahí tengo dudas. Pero coincidimos de nuevo. Por tu profesión imaginaba que este tema te interesaría. Como he dicho en otro comentario, para mi es muy enriquecedor conocer vuestra opinión en asuntos como el desarrollado en este post. Gracias pues por tus comentarios tan intensos. Un abrazo 😉

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    1. Exacto Antonio, al menos desde mi punto de vista, así debe sentirse, con esa alternancia de emociones tan diferentes, tan complejas y tan terribles. No he leído “El Jugador” paso a ponerlo en mi bandeja de entrada de lecturas pendientes. Un abrazo y gracias por tus palabras.

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    1. Es cierto lo que dices sobre la conversión en suplicio de nuestra vida. La desesperación por no encontrar la llave que abra el cerrojo de los sentimientos más íntimos para ordenarlos como se merecen es la base de muchos estados depresivos. La suerte suele ser esquiva pero hay que confiar en que de vez en cuando nos de una sorpresa. Me alegra que te haya gustado, gracias por tus visitas y un abrazo de fin de semana.

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  4. Muy bueno Carlos, me ha gustado como con pocas palabras has creado una situación de casi suicidio consciente y premeditado. Seguro que a mas de una persona que se sienta fuera de esta sociedad le pueden venir estos pensamientos o sentimjentos, esperemos qué se queden solo en eso.
    Saludos !

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